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Recuerdo que de mi viaje por algunos países
de la geografía latinoamericana, saqué muy pocas cosas
en limpio. En mi haber cuento que la gente de las calles no se parece
en nada a la de las Vallas publicitarias, esa gente que llamaríamos
de éxito, esa gente que sonríe a la cámara muerta
con una risa ídem, gente que me invita a comprar de todo, desde
un carro hasta viagra, gente que parece no haber tenido nunca que esperar
más de un minuto por un médico, gente bien. Postales, Frank Báez, nuevos aires en Santo Domingo ![]() |
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Pero volviendo a tus postales, no está el tucán
ni otras bestias ideales para la publicidad de nuestros paraísos del
trópico, no está el artesano que cambia, a la inversa de hace
cinco siglos, trozos de vidrio por euros, si esta la sicario alfabetizadora
de la letra con sangre entra, sí está la mesera cubana tetona,
sí está un vagón del metro y el tono amargo de las bolitas
en las tómbolas de un bingo.
Hay libros que los lees y te invitan a hacer tu propia versión, hay
libros que los abrís en cualquier página y te obligan a leerte
para adentro.
Hay otros, como estas Postales, con los que solo se puede hacer un reverencial
silencio, un silencio solidario, un silencio del que mira a un amigo llorar
o morirse.
Postales que se envían desde la patria siempre triste del que está
solo.
TRES POSTALES DE FRANK BÁEZ
AUTORRETRATO
Rodé al año y medio por las escaleras
hasta el segundo piso.
A los seis casi me ahogo en una piscina.
A los siete me arrastró la corriente de un río.
Me golpearon con un palo, con la culata de un fusil,
con una tabla. Me propinaron un codazo en la cara
y otro en el estómago, rodillazos,
machetazos, fuetazos.
El perro del vecino me mordió un brazo.
Me cortaron una oreja haciéndome el cerquillo.
Noqueado. Abofeteado. Calumniado.
Abucheado. Apedreado.
Perseguido por sargentos en motor.
Por dos cobradores.
Por tres mormones en bicicleta.
Por muchachas de Herrera y del Trece.
Me han atracado treinta veces.
En carros públicos. Taxis. Voladoras. A pie.
Alguien me dio una bola y me dijo I am gay.
Me robaron un televisor, un colchón,
seis pares de tenis, cuatro carteras,
un reloj, media biblioteca.
Se llevaron varios manuscritos y cometieron plagio.
(Con lo que me han robado pudieran abrir
una compraventa en Los Prados)
Me fracturé el brazo derecho, el anular, la cadera,
el fémur y perdí cuatro dientes.
El hermano Abelardo me dio un cocotazo que todavía me duele.
En la fiesta de graduación me cayeron a trompadas y botellazos.
Luego publiqué un libro de poesía y una vecina lo leyó
y escéptica dijo que era capaz de escribir
mejores poemas en media hora, y lo hizo.
Accidente con un burro en la carretera.
Intento de suicidio en Cabarete.
Taquicardia. Hepatitis. Hígado jodido.
Satanizado en Europa del este. Pateado por mexicanos en Chicago.
En Montecristi una mesera me amenazó de muerte
(ahora mismo, clava alfileres en un muñeco idéntico a mí)
Los vecinos sueñan conmigo baleado.
Los poetas con dedicarme elegías.
Otros con rociarme gasolina en la cabeza
y arrojar un fósforo y ver mis rizos en llamas.
Otras con llevarme a la cama.
Y hace semanas un policía me detiene y me pregunta
si yo no era el poeta que había leído poesía
aquella noche y le digo que sí y el policía
dice que son buenos poemas
y hace una reverencia o algo así.
MAULLIDO
No he visto las mejores mentes de mi generación
y ni me interesa
NOCTURNO
De este lado del malecón se distinguen
las luces de los edificios y los faroles de la costa
como si fuesen barcos.
A veces un barco mercantil o un crucero sale
del puerto con todas sus luces prendidas
y atraviesa el mar.
Entonces uno imagina que las luces parpadeantes
de la costa también se transforman en barcos
y que las casas y los edificios se desplazan por el mar
y que Santo Domingo entero se echa a navegar.
Frank Báez. (Santo Domingo, 1978) es editor de la revista virtual de poesía Ping Pong: www.revistapingpong.com. Publicó los libros de poesía Jarrón y Otros Poemas (Betania, Madrid, 2004), y Postales (Casa de Poesía, Costa Rica, 2008); y el libro de cuentos Págales tú a los psicoanalistas (Editorial Nacional, Santo Domingo, 2007).