Código Watkins


Tomás Watkins nació en 1978 en la ciudad del Neuquén donde actualmente reside. Publicó el libro “26” -en la editorial El Suri Porfiado-l que la escritora Graciela Cros comparó con una película del cine negro francés por “esa carga de angustia existencial que sale de la pantalla”. Watkins integra el grupo de poetas “Celebriedades”, quienes realizan en diversas localidades de la provincia, lecturas y performances poéticas.

En 2004 obtuvo el Primer Premio de Poesía, otorgado por la Facultad de Humanidades de la Universidad del Comahue y fue becado por la Fundación Antorchas para participar en jornadas de capacitación y creación artística. El poeta Jorge Spíndola se refirió a la poesía de Watkins como un “sincero campo de conflictos donde no hay síntesis al modo hegeliano, ni puede haberla pues la belleza no alcanza para arropar tanta desnudez”.



Watkins camina la ciudad registrando cada uno de sus rincones, de sus gentes, de sus blancos y negros, de sus voces, porque para él toda respiración es poesía, todo hecho merece una reflexión que traduce en versos. A la manera de Roberto Arlt, este poeta escribe con urgencia para registrar lo caótico del mundo actual. Como si fueran pequeñas iluminaciones, sus versos quedan latiendo en el lector. “acaso pacte una tregua con esta pena/ que viene a inmiscuirse en mi poema/ de a poco/ así/ como si nada” dice Watkins en un poema a modo de respuesta a su oficio “terrestre”.

Los siguientes poemas inéditos fueron presentados en forma exclusiva para Lamás Médula.

un perro con la correa muy larga camina por la calle negra de noche

un perro con la correa muy larga camina por la calle negra de noche
mientras el mundo enflaquece

lejos de la escarcha camina el perro porque sí
o acaso porque la nostalgia sólo es una porción de frío

en un instante como fracción de cualquier cosa helada
de escalones que no van a ninguna parte y a todas

el perro evoca una imagen de un sitio de pereza
que circula por su naturaleza básica de instintos
eso le sugiere que voltee la cabeza

se parece a mí mi amor

poema asediado
acaso escriba un poema con esta pena
o un mensaje con su botella y su mar
una costa que se aleja en silencio
las huellas de tus pies como palomas
la arena sin fin y sin principio
una palabra
tal vez
una lágrima

acaso pacte una tregua con esta pena
que viene a inmiscuirse en mi poema
de a poco
así
como si nada

(negación) poética
no puedo escribir como hablo
no puedo escribir tan rápido

indulto
amemos la mano
de nuestro verdugo
perdonémoslo
aunque sepa lo que hace

tomemos la mano
de nuestro querido verdugo
ayudémoslo a cruzar la calle

de repente
detengámonos justo en la mitad
soltemos la mano

y corramos

patagonia

cielo
espacio de lágrima simiente y prodigio
solo es en tanto azar insalvable
cuenco de las ideas errantes de las vigilias pasadas

mar
nube híbrida de anhelo y sueño
manto traslúcido que deleita la mirada
en vos tiene sentido el horizonte

orilla
galope furtivo de curvas morenas
no alcanzan las manos que se estiran con vehemencia
el cuerpo que sustenta las figuras

campo
la brisa prodiga una pausa de vida
se viste una tarde del color de las espigas
acaso bajo la calma languidezcan los abismos

poniente
cielo de jirones de agua
de yeso azul y gris y de piedra
atravesado por pájaros de fuego
sobre el último tramo de árboles

patagonia es el reino
donde quiero mi sitio

sus ojos y el mar
a otros el mar
prefiero sus ojos

sus ojos de no poder dormir sin mí
sus ojos de ese espacio entre la noche y la nada
sus ojos que inauguran
toda contradicción

sus ojos y el mar
es una lágrima débil
que no calma mi hambre de sal y hondura

sus ojos
y soy la pieza más prolífica
jamás contemplada

representación
junto ojos
junto bocas
junto piernas
junto noches
miles miles
y te formo

noche
voy a surcarte

busco

piel de mujer de verano
aliento de arena y papeles náufragos

hablemos soledades

qué hacer con los poemas

qué hacer con los poemas
que ocupan un lugar exagerado
en la oficina bajo llave
en la noche tras las cortinas