Luis Edgardo Argañarás (LEA sus imperativas iniciales y descubrirá que) es un poeta nacido de exhaustivas lecturas y de su entrega absoluta a las Letras. Además de poeta, Luis es dramaturgo, narrador y profesor en Letras. En el 2008 se desempeñó como Director del Área Literaria del Instituto de Cultura del Chaco, hecho que parece no condecir con su espíritu de poeta ni con su carácter para nada mandatario-jerarca, ya que es una persona sencilla, introvertida y generosa, que logra el milagro de convocar a más de 200 almas en las presentaciones de sus libros, algo inusual en la región para cualquier evento poético.
En el 2002, junto a Mario Caparra y a quien escribe este amistoso curriculum poetae, fundó (y luego fundió) el Taller Literario Ananga Ranga, con el que realizó innumerables talleres de lecto-escritura en colegios, bibliotecas, plazas y bares, y editó tres poemarios propios que hoy participan de la red solidaria de distribución artística www.elasunto.com.ar en el Chaco.

A Luis, este bardo lector, se lo puede encontrar haciendo pogo en recitales de Almafuerte o bien, recitando de memoria al mismo Pedro Bonifacio Palacios ante cualquier derrota. También frecuenta las marchas docentes y suele rescatar de las garras policiales a quienes se convierten luego en subsecretarios de cultura. Una vez no se durmió en un bar, pero todas las veces que lo hizo fue un verdadero Robert Desnos: del territorio confuso de lo onírico supo traer respuestas lúcidas y oportunas. Luis, amigo del vino, vino para brindarnos su memoria y su lirismo en un buen vaso de humanidad.

Su poesía, de palabra sutil y certera, estrecha vínculos entre estética y ética (aunque esta relación en el arte sea inadmisible para la crítica académica, en su poesía hay una gran belleza ética y una notable bondad estética) que reflejan su compromiso permanente con la libertad y la justicia. Su poesía enuncia y denuncia las incoherencias con que oprime el sistema, revela la corrupción de estos tiempos y propone caminos alternativos para la unión de las almas. Lo suyo es lo que se conoce como poesía comprometida con la realidad social.
Abrir un poemario de Luis es partir hacia la convicción de un destino mejorable, para arremeter contra la impotencia y la inercia que deja lo injusto; en cada libro suyo se oyen cantos de libertad con un lenguaje original y galopante que, dislocado de la sintaxis tradicional, encabalga sentidos y asociaciones hacia un nuevo horizonte de comprensión. Son sus poemas bellas descripciones líricas del mundo de los sentidos, siempre eufónicos y repletos de imágenes cautivantes.
En lo estructural, sus libros respetan un número cabalístico de secciones, rituales y fantasmas está divido en tres partes con diez poemas cada una (“níquel y otros poemas”, “ceremonias adorables” y “los antiguos oficios”); lo mismo, cuerpo en pena (“globoludolarizados”, “pabellón 12” y “corte de ruta y asamblea”) y hechicerías también de tres secciones, pero cada una con siete poemas (“alquimias y conjuros”, “hechizo de luna”, “naufragios y rescates”). En los tres poemarios se refleja el espíritu místico y luchador del poeta social. Sin embargo, en el último, hechicerías, se revela el camino personal del poeta que revive en sus experiencias amorosas los designios de las diosas y de la tradición poética greco-latina. “Todos tenemos en el corazón una Circe que convirtió en cerdos a nuestros mejores deseos, o una Sibila que de la mano nos llevó al infierno”, me dijo una vez Luis, y yo le creí.
Fe y acción, he ahí los componentes de su arte poética, que abreva profundamente en la expresión mapuche de su idealista cuerpo en pena: “Los pájaros no cantan porque amanece, cantan para que amanezca”

III
nadie lo sabe                    y tu mirada guarda
el eco                       de algún sueño y alguien puede
crecer                       por tu mirada levantar
una idea                   libertaria
acometer                  contra molinos y trasgos
y oponer el pecho     al odio enhiesto de sombríos fusiles
y a un paredón         de acerados desprecios

nadie lo piensa al verte en la calle
con tu camisa blanca como si llevaras
tu delgadez y tu tibieza a cuestas
y alguien por vos habita en el sol más profundo
del día alguien asciende por tu voz de mujerniña
a la playa más pura del deseo y del acto
alguien arrebata territorios de asombro
a la implacable adustez de gestorías y agendas

nadie lo sueña pero digo tu nombre
y la música del tiempo se ciñe a la arboleda
quién pudiera desandar la palabra
desovillar su espuma
                                hasta volverla silencio
nadie lo siente
pero vos me das      lo más importante
esta sangre              recién amanecida
esta paloma de inquietud       esta luz nueva
del dolor y de la gloria         de jugarse la vida

nadie lo sabe
y puedo hundir el barco
más frío y gris de mí    con vos
puedo abrazar el nivel más humano
puedo edificar un alba distinta
puedo perfumar la más honda
oscuridad de un instante

de Rituales y Fantasmas (2001)

ladrones
la inseguridad
crece
día a día
según comentan
hablan de volver al palo
o a la horca castigar por ejemplo
el hambre del desnudo la sed del sediento

entonces amor mío
quién va a buscar
a los que se metieron
en nuestra cama
nuestras flores
nuestros cuadernos
a los que desvalijaron
los jarrones y los lápices
y se llevaron toda
la alegría del ropero
el tiempo de los naranjos
tendido al sol la risa
bien planchada y doblada
en los cajones con hojas
de menta y de romero
las monedas de malva y luz
y la costumbre azul que construimos

quién nos devolverá
las cajitas de música
y los niños

de Rituales y Fantasmas (2001)


…Como diría Urondo “la amistad, lo mejor de la poesía”

Circe
no fue preciso más brebaje
que tu boca en el beso ni más filtro
que el vórtice voraz de tus abrazos
en cerdos convertiste
mis mejores deseos

y no encuentro la fórmula

acaso me alcanzaron tus conjuros
y no sirvieron los ardides
acaso tu venganza es la tristeza
de estar y no estar al mismo tiempo

tal cual es el exilio
me ha dicho un viejo amigo

(de Hechicerías 2006)

poética
inútil revolver el escalpelo
hasta sangrarse las cenizas
enmudecer los espejos
con la pasión violeta
de otros cielos
en vano descifrar en la ventana
los signos de los tigres
los pasos de la luna
en la noche enramada

esa lágrima de granizo
debe derretirse
en mi boca
esa desnudez
debe abrigarme

(de Hechicerías 2006)

la vuelta al día en ochenta mundos
yo vivo en un planeta
con su luna su música sus mares
sus ballenas sus bosques
sus desiertos sus perros
callejeros mendigos de la risa
ausente en vagarosos días
de luz desmigajándose al oeste
años atrás ansiaba recorrer
ese universo como phileas fogg
y otras aventuras / como las
inventadas por jack london
hoy es más simple / beberme
ese universo / desde mi casa
mi whisky mi escritorio / por
Internet o discovery channel
mirar cómo desfilan las pagodas
las mezquitas las pirámides
los golfos las penínsulas los
fiordos los cazadores de la
tundra y el azul develado
de los tuareg / y por si fuera
poco / la masacre / el
exterminio en directo / el lobo
despeñándose hasta el hombre
y hasta un niño
de ojos extrañamente iguales
a los míos
diciéndome adiós
desde la pantalla

de la propiedad privada (globos)
si el mundo
fuera de todos
una puerta
sería sólo
un puerto al corazón
del prójimo
y tendríamos
las manos luminosas
de acariciar las amapolas

cuando el mundo sea de todos
iremos a sentarnos
a saborear los frutos bermejos
de la tarde
como divisa
el juego de los niños
y un globo azul
un globo verde
un globo rojo
o un globo de color
amímegusta

y seremos iguales
y seremos distintos
seremos tan distintos
seremos tan iguales
como el primer día
cuando el mundo
era de todos

(de Cuerpo en Pena 2004)

Argentinazo
                  “Jamás a destiempo, siempre a deshora”
                  Tony Zalazar

                         los últimos exámenes
han sido terminantes
                         positivo       positivo       positivo
todos somos
                   enfermos
                                      de opresión
esclavos
                                      del mercader de la ilusión
y de su esquiva zanahoria

y aunque la rebelión llegue a deshora
aún es tiempo de mirar la rosa
hasta pulverizarnos los ojos

alcémonos en almas
empuñemos las almas
y almas en mano
                                    huyamos hacia delante
para encaramar en lo más árido
la flor de lo imposible junto a las alas de los desangelados

y sólo miedo en los bolsillos
                                            Vamos
                                                       Vamos
Recuerdos secos
de las noches de amor
                                   Pariremos
                                                   Futuro
sueños amputados
desmembrados
                                    Bailaremos
Bailaremos
                   hasta parir la estrella

los pájaros no cantan porque amanece
cantan
            para
                      que
                             amanezca


Luis Edgardo Argañarás: 1961, Resistencia, Chaco. Profesor en Letras, poeta, narrador y dramaturgo. Coordina el taller literario Ananga Ranga. Publicó 5 libros de poesía: Ceremonias Adorables (plaqueta, edición del autor), Rituales y Fantasmas (ed. del autor, 2001; reed. Ananga Ranga, 2005), Cuerpo en Pena (ed. Ananga Ranga, 2004) y Hechicerías (ed. Ananga Ranga, 2006). Como dramaturgo, escribió Alias Matecocido (inspirada en David Peralta, el bandolero que atemorizaba a los ricos), La Patria que nos parió, Marinas, Tablón y Una estrella tan pequeña y tan azul (Biografía poética de Ernesto Che Guevara, construida con textos de Juan Gelman, Miguel de Cervantes, Julio Cortázar y León Felipe, entre otros). luisarga@hotmail.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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