El invierno cubre con su domo de luna la ciudad. Eso significa: bebidas blancas, tés espirituosos, búsqueda desenfrenada del calor y amucharse. Entonces, cuando queda al menos un mes y centavos de frío, el servicio meteorológico dice que los mejores poemas melancólicos garabateados entre ramas peladas y veredas solitarias, aún no se escribieron, ni se leyeron, y menos se publicaron.
Por eso acá te tiramos unas datas para que le des salida al chi blusero que aún flota en tu caparazón invernal: La manzana más sabrosa de la poesía reabre su agujerito para que bailen las lombrices, es por eso que vuelven las lecturas de la Manzana en el gusano, que sale de Palermo Humboldt y se muda al Centro Cultural Abasto, allí en Gallo esquina Humahuaca. Para el que se interese por la fruta, va el link http://lamanzanaenelgusano.blogspot.com/

Si a alguien le pintó nostalgia, o ansias de conocimiento histórico, es recomendable llegarse a La poesía, que luego de un largo paréntesis de 26 años, reabrió sus puertas en San Telmo Este bar literario y café de arte, ubicado en la confluencia de las calles Bolívar y Chile, fue (en la década de los 80´s), es, y ojalá siga siendo, reducto de poesía y de cultura popular, que supo congregar a una miríada de creadores en todas las disciplinas del arte, la música, la literatura y la poesía de la generación de los 60´s.

Bien, pero entonces, ¿la alegría es sólo veraniega? No, sres. y srtas. Porque siguen resonando los amplificadores del ROCANPOETRY que pasó el martes 14 de Julio, en el Ultra Bar, San Martín 678 (Ciudad de Bs.As.). Allí la descosieron en Poesía: Adriana Kogan, Walter Godoy, Juan Alberto Crasci, Fernando Bogado, Juan Manuel Daza, Sebastián Realini; y demostraron su valor escénico y musical, enloqueciendo a las pléyades que viajan en bicicleta con pañuelos al viento, nada menos que Andrés Ruiz y su música elevator, Gigante Elefante, y el (me dicen) doom de Poseidótica. El ambiente se calentó tanto con esta propuesta que coordina la editorial Casi Incendio La Casa, que casi se incendia el bar; aquí más info: http://www.editorialcilc.com.ar/
y también http://www.myspace.com/rocanpoetry

Y hablando de cosas que se encienden, está buena la propuesta de Ediciones Encendidas, en donde Alelí Manrique y Luis Fiore presentan una muestra de poesía visual muy interesante que puede verse entre las 19-22h. en Arco Yrá ( Humberto Primo 2758). Si quieren saber por qué las ediciones son encendidas, linkeen, pues: http://www.edicionesencendidas.blogspot.com/

En cuanto a los pasos de Bukowski, todavía se escucha su deambular zigzagueante en los huecos de las paredes del antes "Bartolomeo Bar", Bartolomé Mitre y Pasaje La Piedad, Capital. Con la batuta de Daniel Grad, todos los lunes, a partir de las 20.30, Música y Poesía. A propósito de Buko, de paso por Buenos Aires, el colaborador masmedular en Nueva York, Alejandro Varderi, se tomó unas cervezas con los dires de Lamásme y se contaron todo hasta altas horas de la nouit. Varderi leyó en Bukowski fragmentos de su novela Amantes y reverentes. Su prosa poética fue aplaudida. Parece que la próxima cerveza es en Manhattan.

Seguimos de rondas y aguardamos la próxima FLIA que es cada vez más grande, que arma cada vez más kilombo, que tiene cada vez mejores pulóveres para las almas desencajadas: La 11va FLIA será el Domingo 16 y el Lunes 17( se aclara que es feriado) de Agosto en el IMPA (fábrica recuperada por sus trabajadores) en Querandíes 4290 (esq. Pringles), Caballito. De 12 a 22 hs Vean más si así lo desean en: http://feriadellibroindependiente.blogspot.com/

El trago más popular para aplacar el frío sigue siendo la Maldita Ginebra. Los malditos nos dicen que es en el Abasto base, con entrada libre y gratuita y por supuesto el micrófono abierto. Anotarse: Casa de Zenón el andino, en Corrientes 3416.

Sigamos: El 1º y 3º viernes de agosto a las 20 h. el Café Monserrat, ahí en la calle San José 524 -CBA- presenta estas cosas : Lectura de Poesía: María Montserrat Beltrán - Patricia Sibar. Presentación de Libro: Dolor en la memoria, de Norberto Barleand. Presentación de Revista: "Bardo" por Javier Robledo e Ileana Gómez Gavinoser. Poetas en el recuerdo: por Maria Elena Rocchio. Con la coordinación de Luis Raúl Calvo - Julio Bepré - Amadeo Gravino - María Elena Rocchio, y la música de Pako Rizzo. Entrada libre y gratuita. La poesía no muerde, sólo emborracha.

La que fue medio para atrás fue la Feria del Libro en el predio de Palermo. Mucha gente, pocas relacionadas con el acto de leer y menos de escribir, un festival de poesía que dejó bastante que desear (escasa variedad de estilos, poca cabida a las nuevas camadas, bah, la de siempre) y, cosas interesantes, interesantes, realmente muy pocas. Pero hubo, claro. Siempre. Si uno busca, encuentra. Y allí estuvo Lamás Médula viendo qué onda. De una de esas lecturas (que ya nadie logra recordar exactamente en qué consistía ni qué poeta leía, ni nada de nada de nada) es esta foto en la que Ture y el poeta, fotógrafo y gestor cultural Daniel Grad, ríen frente al paparazzi de turno.


Daniel Grad y uno de nuestros dires en la Feria del Libro

Bien, también nos llegan noticias del Rockelin Bar, dícese de un club donde se presta el escenario para realizar intervenciones donde se busque mostrar la producción artística. En donde el artista “no tiene más que venir, a conocer el espacio, charlar con nosotros y así acceder a participar en nuestro club de artistas”. Esto pasa los días miércoles a domingo, desde las 22h., en el CLUB ALMABASTO, que está en la pata de GALLO 333 en el barrio de las bocas torcidas: el ABASTO. Aquí no hay Hamlet: Ir o ir, es la cuestión.
Ah, a propósito de la FLIA de mayo, Wenceslao Maldonado escribió esta crónica que viene bien, como para ir calentando motores. Esto escribió el autor de El cantar de los culos.


                     FIESTA DE LA
                     INDEPENDENCIA
                     EDITORIAL

Por Wenceslao Maldonado

Conocí al Rey Larva en octubre de 2008 durante un encuentro sobre “VOCES TENUES” que había organizado Ayeshalibros, en la Biblioteca Nacional. Él fue quien me dio la primera noticia de la Feria del Libro Independiente.
Desde ese entonces y durante meses, hasta marzo, tuvo la paciencia de enviarme un mail detrás de otro, dándome informaciones y haciéndome comentarios que yo no contesté. Pero me quedó una pequeña inquietud en el fondo, una curiosidad, diría, que brotó de golpe cuando supe que la nueva Feria del Libro Independiente se hacía cerca de mi casa, nada menos que en el enorme playón de estacionamiento detrás de la Facultad de Ciencias Sociales, en Anchorena y Paraguay. Me cayó simpático, además, que se hablara de “espacio recuperado”.
“Bueno — pensé — un espacio tan grande para un pequeño grupito de vendedores ambulantes de libros, parecerá como un libro que desparrama sus hojas en el medio del Sahara. Pero hay que hacer de todo para resistir...”
Me fui caminando despacito, porque el sol de las tres de la tarde era capaz de quemarme hasta el cerebro. Llegué por el lado de Marcelo T. y, desde un enorme cartel de recepción, espío en la inmensidad del estacionamiento. Pensé que estaba equivocado, porque una multitud se arracimaba alrededor del corpulento ombú que podía deparar algo de sombra. Música, radio en vivo, puestos alineados ordenadamente, editoriales con los nombres más originales, revistas, fanzines, producciones artesanales. ¿Pero, no eran diez o veinte vendedores ambulantes?
Comencé a acercarme. Y comencé a sentirme como en casa, en FLIA., la gran familia de la resistencia cultural alternativa. Pero, claro, si allí estoy viendo al amigo Goijman con su Patagonia, está Belleza y Felicidad, que abre el abanico de sus producciones mostrando el nombre de alguno de mis compañeros de lucha poética, y por allí anda la mesa de Esperando a Godot, con varios colaboradores con los que compartimos proyectos, uh, y qué sorpresa al ver en la alineación de mesitas, a Naty Menstrual y sus dibujos y calcos, que se asoma incluso en la portada de la nueva revista AJÍ a todo color, y hasta nuestros vecinos del Club de Osos con quienes hemos colaborado en el barrio de San Cristóbal para no sepultar en la impunidad a los desaparecidos. ¡Cuántos!, cuántos conocidos y cuántos desconocidos, llenando y creando al mismo tiempo este espacio, provocando el encuentro y convocando a la fiesta.

Y, al fin me encontré con el Rey Larva que me recibió con un fuerte abrazo, como circunscribiendo, en la bienvenida, su capacidad para la amistad y la simpatía. Enseguida me alcanzó un programa.
“No puedo creer lo que estoy viendo”, le dije sorprendido, al leer apenas de reojo el nutrido programa de actividades, porque mi amigo ya me estaba presentando por aquí y por allá, a sus compañeros de puesto.
En un improvisado escenario, en un ángulo del amplio espacio de la playa de estacionamiento, sonaban voces, música, lecturas. Era el primer bloque de animación. Aunque ya había empezado, me pude colar en una de las charlas que se hacían en un aula, en el interior de la Facultad, sobre experiencias y organización de la feria. Volví al aire libre para hacer algo de sociales y así conocí nuevos potenciales amigos, Leandro, con el picante “mAJIfiesto” de AJÍ; Martín Vázquez, de Moebius, con sus comics impecables; Héctor Santomil, con sus Emprendimientos (im)posibles llenos del silencioso fluir de aguas charrúas.
El sol me partía la cabeza. Decidí irme, prometiendo, con tono algo falluto, a conocidos y amigos, que volvería más tarde. En realidad, no sabía si podría volver. Estaba cansado. Tal vez muchas sorpresas, demasiadas estimulaciones. Me alejé apretando en el bolsillo el último libro del Rey Larva y diciéndome: “...después de esto no puedo quejarme si la voz tenue de mi nuevo emprendimiento editorial anda a paso lento; aquí hay tantos jóvenes que están trabajando desde la nada, desde la crisis, desde la libertad, desde la autogestión...”
Llegué a casa. Me tiré en la cama y me quedé dormido. Al despertarme, ya el sol había caído. Apreté el libro del Rey Larva que todavía tenía en el bolsillo. Lo saqué. “Días de vos”, edición de milena caserola. Comencé a hojearlo. Leí:

hoy voy a ser,
la palabra,
la guerra,
que nos hará del cielo,
y brillará la estrella,
y mi lugar soñado,
hoy tendrá su precio,
la libertad,
el amor,
que me han robado.

Pegué un respingo y salí rajando hacia la explanada de la FLIA. con el libro en la mano, como si fuera una brújula que me pudiera indicar dónde encontraría, en todo caso, la libertad y el amor robados.
Llegué jadeante. Por suerte el sol había caído y se podía respirar. Una murga creaba el ritmo ideal del entusiasmo. No lo pude ver al Rey Larva por ninguna parte. Pero me encontré con Leo Sabatella con quien habíamos compartido el proyecto “Voces tenues”:
—¡Cuánto movimiento! No me imaginaba una cosa así...
—Sí, se notan las ganas de hacer. Nada que ver con nuestras “voces tenues”.
—¿Voces tenues? Estos son vozarrones. Un grito de libertad.
—Parece la lucha a muerte contra el colonialismo editorial.
—Sí, sí, es cierto, la fiesta de la independencia del libro.









 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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