David González (Gijón, 1964) acaba
de publicar en la editorial española Bartebly, Loser, su último
poemario. David González es un poeta prolífico: ha publicado
los libros de poesía Ley de vida (Editorial DVD, 1998),
Sembrando hogueras (Bartebly Ediciones, 2001), El amor
ya no es contemporáneo (Editorial Baile del Sol, 2005),
Reza lo que sepas (Editorial Eclipsados, Zaragoza, 2006), entre
otros; ha participado en multitud de antologías – por citar
algunos ejemplos: La venganza del inca, antología de poemas
con cocaína (Cangrejo Pistolero Ediciones, Sevilla, 2007),
Once Poetas Críticos en la poesía española
reciente (Editorial Baile del Sol, 2007), Poesía para
nadie (Ediciones la Tapadera, Valencia, 2005), Poesía
para los que leen prosa (Visor, Madrid, 2004), Poemas contra
el olvido (Bartleby Editores, 2004), Feroces (DVD, 1998),
entre otros – y ha intervenido en numerosos recitales. El autor
nos regala poesía contundente, que habla de la realidad pura
y dura. Con ocasión de la edición de Loser, hablamos con
él, y aquí nos ofrece su particular visión acerca
de la poesía.
ENTREVISTA DE ANA PATRICIA MOYA RODRÍGUEZ
–¿Qué es la poesía para ti?
–Lo dije hace poco en otra entrevista. La poesía es un
sol en la noche.
–¿Cuándo empezaste a escribir poemas?
–A escribirlos más o menos en serio, siendo más
o menos consciente de que iba a terminar, no sabía cómo,
dedicándome en cuerpo y alma a la escritura de poesía,
pues no sé, hacia el año 92 o 93 creo, cuando me autoedité
mi primer librito (Ojo de buey, cuchillo y tijera) con 18 poemas, de
los que en libros posteriores he recuperado algunos, pues considero
que, a pesar del tiempo transcurrido desde entonces y de lo que he aprendido
en estos casi 16 años, son poemas que sigo considerando válidos.
Pero sólo fui consciente del todo de que mi vida iba ser (de)
la poesía, cuando escribí mi poemario sobre mi experiencia
carcelaria: El demonio te coma las orejas, que salió editado
en el año 1997, y que la editorial asturiana Glayiu ha reeditado
recientemente, en concreto el año pasado, a últimos de
2008.
–Háblanos de poetas y poemarios que más te gusten
o te hayan marcado.
–La lista sería casi interminable. Pero por citar sólo
los primeros que se me vengan a la mente, sin orden ni concierto, no
sé, Bukowsky, Carver, Tonino Guerra, Sharon Olds, Varlam Shalámov,
Raúl Núñez, El Ángel, Joseph Brodsky, el
Lorca de “Poeta en Nueva York”, Miguel Hernández,
Blas de Otero, José Agustín Goytisolo, Antonio Gamoneda,
los poetas chicanos contemporáneos gracias a que Jaime B. Rosa
tradujo poemas de varios de esos poetas en 2 antologías, si no
recuerdo mal. También los poetas nórdicos. Y las poetas
norteamericanas a partir de la generación de los sesenta, desde
la beat Diane di Prima hasta, no sé, Carolyn Forché. El
poeta mejicano Jaime Sabines también. Los poetas beats. Yo que
sé. Muchos más. Y eso sin contar letristas de canciones
de todo tipo, narradores, novelistas, periodistas, uf, muchos, Hunter
S, Thompson por ejemplo, no sé, Truman Capote, Hubert Selby Jr…
y paro –ya…
–¿Poesía es una profesión,
una afición o una necesidad?
Para unos cuantos desaprensivos, la poesía es una profesión,
en nada distinta a cualquier otra, ya sea, no sé, ejercer la
abogacía o la cirugía estética, aunque, al representar
a su cliente el abogado ya sepa cuál va a ser la sentencia, a
qué número de años, año arriba, año
abajo, van a condenar a su cliente, y que el cirujano, a la hora de
operar, sea consciente que la vejez es una enfermedad a la que no se
puede vencer: va por dentro de uno mismo, no por fuera, como algunos
o muchos, todavía hoy, siguen pensando.
Para la inmensa mayoría, la poesía es una afición
no muy distinta a la de practicar el golf o ir los domingos al fútbol.
Pero, en ocasiones, gracias a esta afición, uno tiene la suerte
de leer poemas realmente buenos. Y cuantos más la practiquen,
aunque sea como afición, siempre estará de nuestra parte
cuando la necesitemos en determinados y a menudo duros momentos de nuestra
vida, de la vida de cualquiera, pues en esto, en el sufrimiento, no
existe la sociedad de clases.
Para los menos, la poesía es una necesidad. Y aunque suene a
gilipollez, que no deja de serlo, para este tipo de poetas la poesía
es tan necesaria como comer o beber o follar. Su vida es poesía.
La vida es su poesía. Son los escogidos. Y casi siempre llevan
una vida de mierda, social, económica y médicamente hablando,
quiero decir. Son los pocos a los que el tiempo parece respetar. Aunque
a ellos eso siempre se la trajera floja, porque lo que vivieron y lo
que escribieron lo hubiesen hecho de igual modo. Lo que les importa
no es el dinero que puedan obtener con su talento o su genio, o el reconocimiento
que éste les pueda reportar mediante premios, homenajes, doctorado
honoris causa y todas esas milongas que, en mi opinión, poco
o nada tienen que ver con la literatura, con la poesía en especial.
Lo que realmente les impulsa a escribir es el acto mismo de la escritura,
el momento de la creación, la convicción de que lo que
han escrito o van a escribir es o será de un valor incalculable
para sus semejantes. En resumen: de los poetas de esta clase es mejor
alejarse, son los más peligrosos, pueden convencerte y entonces
estás jodido o jodida; ya no hay marcha atrás: has quemado
las naves de tu conciencia en busca de zonas inexploradas, vírgenes,
de esa misma conciencia, y a veces, o más a menudo de lo que
pienses, vas a encontrarte con cosas que no te hubiese gustado ver,
o a escuchar historias que no te hubiera gustado escuchar, o te van
a suceder cosas que para ti eran impensables media décima de
segundo antes de que sucedan y te cambien la vida para siempre, casi
siempre para peor, pero a veces, por qué no decirlo, también
para mejor.
–¿Cuál es el papel que han de
desempeñar los poetas en nuestros días? ¿La poesía
es compromiso con la realidad, o es compromiso con los sentimientos
de uno mismo?
–Los poetas sólo deben desempeñar un papel, creo
yo. Escribir. Y llegar a un acuerdo con su propio ego, más que
nada para no correr el peligro de acabar creyéndose lo que nadie
es: mártir, profeta o cualquier otra cosa por el estilo. Un poeta
ha de hacer que mediante su arte, los lectores de sus poemas aprendan
algo que desconocían o perciban algo que se les había
pasado por alto, algo, aunque sea un detalle, del que, sin embargo,
puede depender nuestra vida y nuestro insomnio. Un poeta ha de intentar
que sus lectores aprendan algo de sí mismos que hasta ese momento
desconocían. Un poeta es el hombre que toca la campana, avisando
del peligro que se aproxima.
–Con respecto al panorama poético actual: ¿qué
opinas? ¿Cuáles son para ti los puntos fuertes y los puntos
flacos? ¿Crees que la poesía es la “débil”
con respecto a otras manifestaciones artísticas como la narrativa
o la música?
–El panorama poético es, ahora, a mi juicio, muy prometedor.
La diversidad impera y eso hace que los lectores de poesía tengan
acceso a determinadas corrientes poéticas que, debido a su destierro
de los suplementos culturales oficiales, eran poco o nada conocidas,
y que ahora empiezan a asomar la cabeza, con la ayuda impagable de la
cantidad considerable de blogs o cuadernos de bitácora que cuelgan
en sus post poemas de todo tipo de autores. Reina la variedad y eso,
creo, abre nuevas puertas, nuevas vías de pensamiento, a los
lectores que se acercan a estas poéticas. Quizá esté
llegando ya el momento de que todas las corrientes poéticas empiecen
a comportarse como lo que dicen representar: como la poesía,
y aprendan las unas de las otras, porque, nos guste o no, siempre tenemos
algo que aprender de los demás, o por decirlo de otro modo, nunca
nos acostamos sin saber algo más.
–Para concluir, haznos una recomendación poética.
–Precisamente ahora que, como me comentaba hace nada mi amigo
el poeta Gsus Bonilla, estamos asistiendo a un boom poético del
copón, me resulta del todo imposible responder a esta última
pregunta. Podríamos llenar esta hoja entera tranquilamente, aunque
haya unos cuantos poetas en especial que, a mi juicio, destacan por
encima del resto, sólo te voy a decir que tienes que buscarlos
entre los poetas alternativos, entre los más comprometidos socialmente
hablando y entre los que escriben una poesía muy cercana a la
poesía de no ficción, y poetizan sus propias experiencias
y sentimientos vitales, sin concesiones hacia sí mismos, hacia
nadie, y cuya temática aborda de un modo u otro los problemas
reales con los que debemos enfrentarnos cada mañana, en cuanto
dejamos de roncar y, si hay suerte, de soñar algo reparador,
como un buen desayuno, que nos reconcilia desde el mismo principio con
el nuevo día… bueno, qué cojones, voy a mojarme
y a citar a algunos poetas, aunque ya te digo que me dejo muchos en
el tintero, pero bueno: Javier Das y José Ángel Barrueco,
con su libro No hay camino al paraíso; e Isabel Gutiérrez
Mellado, con su libro Tic Tac Toc Toc. Estos libros han sido
editados por la editorial Ya lo dijo Casimiro Parker, en este 2009.
Sigo: Enrique Falcón y su epopeya poética, 5000 versos:
La marcha de los 150.000.000, editado por la editorial Eclipsados.
No puedo olvidarme de Deborah Vukusic, y la segunda edición de
su Guerra de Identidad, editada por Ediciones Baile del Sol.
Y Mada Alderete, con su La casa de la llave, editada también
por Baile del Sol Ediciones. Sofía Castañón y su
Últimas cartas a Kansas, o María Couceiros Fernández
y su poemario La Gran Actuación, editado por Glayiu
Editorial. O al poeta Gsus Bonilla con su poemario, incomprensiblemente
inédito, Entre cristianos y paganos. O Ángel
Petisme y su Cinta transportadora, en Hiperión. O J.
Jorge Sánchez, con su último libro editado en Bartleby
Editores. Y Pills, de Safrika… Y a los que me dejo en
el tintero, los citaré en la próxima entrevista que me
hagan.
PRESENTACIÓN Y SELECCIÓN: ANDRÉS
RAMÓN PÉREZ BLANCO
Soy el Kebran(taversos), alias Andrés Ramón
Pérez Blanco. Escribo, siempre, a impulsos. Cuando me sale. Y
me apetece escribir ahora. Me apetece contarte que tengo dos manos (que
sigo teniendo limpias), dos pies para caminar en esta vida, cuanto menos
ingrata, una polla que no sirve para mucho más que orinar, un
cuerpo maltrecho y raquítico culminado por una cabeza enorme,
desprovista de cualquier idea y poblada por una melena de un color indefinido.
También tengo una vieja casa (que no hogar), una perrita vieja
a la que adoro (mi Cuquita), un sobrino, una hermana, un Satélite
de Inhóspito Planeta autopublicado (que es mi orgullo) y la soledad
en la que siempre habito. Tengo amigos poetas y poetas amigos que son,
en parte, y en mucha parte, el motor de mi existencia. De entre todos
ellos destaco a mi HERMANO (y en mayúsculas) DAVID GONZÁLEZ.
DAVID GONZÁLEZ es POETA. Yo diría que es el POETA.
Sus poemarios son su vida. Y su vida es la POESÍA. Sus poemas
hieren. Los comparo con latigazos que DAVID nos concede, de
cuando en cuando, para despertar las adormecidas conciencias y abrirnos
heridas. Y sangrar es bueno. Sin sangre no hay vida. DAVID GONZÁLEZ
hace restallar su látigo desde hace ya más de quince años.
Lo descubrí hace aproximadamente tres. Y se ha quedado para siempre
conmigo. DAVID GONZÁLEZ es mi hermano, aunque apenas
nos vemos ni charlamos, pero cuando lo hacemos, sólo con una
mirada nos entendemos. Siempre dispuesto a combatir con sus poemas.
Siempre rebelde. Siempre POETA. De entre todos sus poemarios voy a seleccionar
11 poemas que son, a mi criterio personal, los mejores de este HOMBRE.
Que a todos nos representó en el FESTIVAL INTERNACIONAL DE POESÍA
DE SANTO DOMINGO (REPÚBLICA DOMINICANA). Que fue tributado por
numerosos poetas en ILLESCAS (TOLEDO) en el POESÍA EN LOS BARES
II. Que es el mejor POETA actual de POESÍA DE NO FICCIÓN.
Que es, ante todo, mi hermano. De sus poemarios y antología poseo
una gran mayoría. De cada poemario que poseo, elijo un POEMA.
Los poemarios están colocados del más actual al que apareció
años atrás. Pero no por ello son poemas antiguos. La POESÍA
de DAVID GONZÁLEZ es siempre PRESENTE.
SELECCIÓN POÉTICA
POEMA DE LOSER (BARTEBLY EDICIONES, 2009)
CORAZÓN
si te acostumbras
como yo
a soñar solo
y a despertar solo
en el lado izquierdo
de tu lecho conyugal,
el lado del corazón,
has de entender
metértelo bien en la cabeza
que un día cualquiera
el menos pensado
ese corazón tuyo
del lado del cuál duermes
se transformará
al tacto
en la sábana
de otro extremo
de tu lecho conyugal:
una sábana fría
en la que no duerme nadie
ni siquiera tú
POEMA DE EL DEMONIO TE COMA LAS OREJAS (GLAYIU
EDITORIAL, 2008)
HUMILLACIÓN
El funcionario
un cacho de carne con ojos
en mangas de camisa, dice:
Todas las cosas de metal que tenga
sáquelas y déjelas sobre esa mesa. Luego, mi abuela,
apoyándose en su muleta
(hace un año se rompió la cadera
al caer de espaldas al suelo
mientras limpiaba los cristales
de la ventana de la cocina
subida encima de una banqueta),
pasa por el detector de metales,
y el detector emite una serie de pitidos.
A lo mejor es la muleta, dice mi madre.
¿Puede andar sin ella?
Bueno, sí, pero no querrá.
Que se la dé a usted y que vuelva a pasar.
Y mi abuela,
su largo pelo blanco recogido
en un moño por detrás de la cabeza,
un pañuelo negro cubriéndola,
hace lo que le ordenan,
y aún cojeando
consigue que el detector pite otra vez.
A ver, quítese ese pañuelo.
Mi abuela obedece.
Seguro que son esas horquillas,
así que hágame el favor de soltarse el pelo.
Mi madre explota:
¿pero no se le cae a usted la cara de vergüenza
al hacer que una persona tan mayor
tenga que pasar por todo esto para ver a su nieto?
¿Qué se piensa que somos nosotros?
¿No sabe usted distinguir a la calaña de las personas
honradas?
Pero ya mi abuela, con su vestido gris,
está pasando de nuevo por el detector
con idéntico resultado
que las dos veces anteriores, y el boqueras,
un cacho de carne, dice.
¡Quítese el vestido!
Si quiere puede doblarlo y colgarlo
del respaldo de esa silla de ahí.
Mi madre está tan indignada
que no le salen ni las palabras.
Y mi abuela,
cojeando,
despeinada,
en enaguas,
consigue cruzar al otro lado del detector
de metales sin ser delatada.
Ahora ya puede vestirse y pasar al locutorio.
No tiene usted perdón de Dios, le dice mi madre.
Y mi abuela,
que al ir a ponerse el vestido
ha encontrado en un bolsillo una moneda suelta,
se acerca al boqui y le dice:
Perdón, señor, ¿sería esto lo que sonaba?
Y le pone delante de los ojos,
a modo de espejo en miniatura,
una peseta
con la cara de Franco.
POEMA DE EN LAS TIERRAS DE GOLIATH
(EDITORIAL BAILE DEL SOL, 2008)
LA AUTOPISTA
ya que tanto insistes
en que me lo corte
voy a explicarte
y será la primera
y última vez que lo haga
por qué llevo el pelo largo
llevo el pelo largo
porque el ejército estadounidense
ofrecía una recompensa
de dos dólares
por cada cabellera de indio
que se le entregara
y los que la cobraron
así como los soldados
y mandos superiores
del ejército estadounidense
llevaban el pelo corto
o muy corto
llevo el pelo largo
porque el ejército franquista
en la corrada de la casa en la que nací
le rapó la cabeza
a una de las mujeres de mi familia
cuyo hombre
acababa de ser fusilado
por negarse a defenestrar
niños de pecho republicanos
y los soldados que le raparon la cabeza
así como el resto de las tropas
y mandos superiores
del ejército franquista
incluido el puto francisco franco
llevaban el pelo corto
o muy corto
llevo el pelo largo
porque en el campo de concentración de mauthausena
los deportados españoles
como ramiro santisteban
el superviviente octogenario que me lo contó
a los deportados españoles
una vez a la semana
los sábados
les hacían lo que entre ellos se conocía
como
La Autopista
esto es
les rapaban el pelo al cero
desde la frente hacia atrás
la autopista
y más adelante
cuando hitler estaba perdiendo la guerra
con ese pelo
se forraban las botas de los soldados alemanes
con ese pelo
y todos esos soldados alemanes
como también los que los sábados colaboraban
en el mantenimiento de la autopista
juntos con sus respectivos mandos superiores
el hijo de la gran puta del fuhrer a la cabeza
y junto con el resto del pueblo alemán
llevaban el pelo corto
o muy corto
llevo el pelo largo
porque en la tercera galería
de la cárcel provincial de oviedo
la galería de los menores
los que mandaban en ella los kíes
en cierta ocasión me dijeron:
o te cortas el pelo tú
o te lo cortamos nosotros
y encendieron sus mecheros
y tanto ellos
como los funcionarios de prisiones
cuyo trabajo consistía precisamente
en evitar que se produjeran hechos como ése
llevaban el pelo corto
o muy corto
llevo el pelo largo por otra razón también:
muchas de las mujeres que conozco
me aseguran que con él así de largo
estoy mucho más guapo
y aparento muchos menos años de los que tengo
así que en vez de estar dándome la
brasa a todas horas
con que a ver cuando voy a que me corten el pelo
mejor te callabas la puta boca eh
y te dejabas
crecer el tuyo.
POEMA DE ALGO QUE DECLARAR (BARTEBLY
EDICIONES, 2007)
EL QUINTO ELEMENTO
somos
agua
pero todavía morimos
de sed
aire
pero aún no sabemos
como elevarnos
fuego
pero incapaces de dar
calor
tierra
pero nos asusta
volver a ella
somos dioses
con complejo
de hombres
POEMA DE REZA LO QUE SEPAS (EDITORIAL
ECLIPSADOS, 2006)
LA PRIMERA PIEDRA
¡VENGA!
QUE TIRE
LA PRIMERA PIEDRA
EL QUE AÚN TENGA
MANO
PARA TIRARLA
POEMA DE ANDA, HOMBRE, LEVÁNTATE
DE TI (BARTEBLY, 2004)
HISTORIA DE ESPAÑA (NUDO)
Un nudo. Esto, explica la anciana,
fue lo último que hizo mi padre
con sus propias manos. Un nudo.
Piénsalo.
Es lo último que hace ese hombre
con sus propias manos. .
No estrecha entre sus brazos
a su madre, a su hermano o a un amigo.
No acuna en ellos a su hija recién nacida.
Tampoco le acaricia las nalgas a su mujer,
ni le acaricia los pezones, los pechos,
las mejillas, el pelo tan siquiera… No,
con ellas, con sus propias manos,
lo último que le permiten hacer a ese hombre
antes de fusilarle
y arrojarlo a una fosa común es
Un nudo, repite la anciana
para las cámaras de televisión
de un canal de historia. Historia
de España: de un tajo,
el entierramuertos cortó el cordel
que el padre de la anciana
se había atado alrededor del tobillo
para responder así a la pregunta
que horas antes le había hecho su mujer:
¿y cómo vamos a distinguir tu cuerpo
entre todo ese montón de cadáveres?
Mientras aparecen los títulos de crédito,
la anciana le da un beso al cordel,
y luego devuelve a su caja de pino
este nudo
que todavía nadie, repito, nadie, se ha molestado
en deshacer.
POEMA DE EL HOMBRE DE LAS SUELAS DE VIENTO
(GERMANIA, 2003)
No os asombre que apenas escriba.
No encuentro nada interesante que decir.
POEMA DE SEMBRANDO HOGUERAS (BARTEBLY,
2001)
EL REY DE LAS LÁGRIMAS
en la cama,
con las manos cruzadas por detrás de la cabeza,
con la ventana abierta,
sé
que mis amigos me vendieron
como carne en la carnicería,
que mis amigas tenían muy buena cara
pero muchas puñaladas;
y sé
que ese coche
que está aparcando
no lo conduzco yo,
que ese perro
que ladra
no es mi perro,
que ese niño
que grita
no es mi hijo,
que esa mujer
que se ríe
no es la mía,
que esa puerta
que se abre
no es la de mi portal,
que esa persiana
que se baja
no es la de mi habitación;
y sé también
que pronto oscurecerá
y que yo, una vez más, un día más, no tendré
ni fuerzas
ni ánimos
para levantarme
y encender
la luz.
POEMA DE SPARRINGS (EDITORIAL LÍNEA
DE FUEGO, 2000)
CALENDARIO
está llena de rayas.
la pared.
rayas verticales.
cada raya es un día.
un día que ha pasado.
que he pasado preso.
por las mañanas,
lo primero que hago
al levantarme de la piltra
es acercarme a esa pared
y preguntarle:
¿a qué día estamos hoy?
POEMA DE LEY DE VIDA (DVD, 1998)
CERILLAS
Lo habíamos estado hablando toda la noche:
si mañana por la mañana,
cuando nos abran la celda,
si viene alguien,
el que sea,
los que sean,
y empiezan a buscar bronca,
tú ya lo sabes, ¿eh?,
lo que hablamos:
pase lo que pase,
tú y yo juntos,
nada de acojonarse, ¿eh?;
y si tenemos que andar a hostias,
pues andamos,
y si tiran de baldeo,
pues que tiren,
allá ellos,
tú ya lo sabes, ¿vale?,
lo dicho:
pase lo que pase,
tú y yo juntos,
nada de rajarse, ¿estamos?
A la mañana siguiente le sacaron al patio
a hostia limpia, le amarraron
a una columna del tendejón,
le pusieron en los pies periódicos
atrasados, trapos y cartones,
y le enrollaron todo el cuerpo
con papel higiénico
y con la espuma de las colchonetas.
Luego le prendieron fuego.
Las cerillas
las tuve que poner yo.
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