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La orilla familiar
Por Ana Guillot
Botella al mar
(edición bilingüe castellano-catalán, traducido
por Pere Bessó)
Buenos Aires, 2008
312 páginas “El canto del pájaro
no es de aquí: él canta siempre en otra parte; su
canto resuena en la memoria”. El célebre aserto de
Roger Munier se adecua, con exactitud, a poéticas como la
de la argentina Ana Guillot: una voz joven y ya madura que maneja
con ductilidad la lengua extranjera de la poesía:
esa ave que canta en otra parte pero que resuena, bella y amorosamente,
en lo más hondo de nuestro espíritu.
Ana Guillot logra producir tal transferencia dialéctica entre
el canto y su receptor/recreador, gracias a un poemario deslumbrante
(en verdad, un único y extenso poema de inusual organicidad,dividido
en diez capítulos que a su modo desenvuelven una rica historia);
poema bilingüe en castellano-catalán, y que es la vez
epopeya y saga lírica. Que increpa, ríe, llora y enhebra
la trama de una compleja red capaz de albergar a La Mujer de todos
los tiempos.
En efecto, a partir del homenaje a la que va a “derretir la
aurora con el cuerpo / (mujer que has de arder)”, esa fémina
que es todas las mujeres, calla y se esperanza, lucha y canta desde
el fondo de la historia, para sublimarse en momentos cumbres, merced
a la enaltecida voz de Ana Guillot. Entre tales momentos, están
los de la guerra civil española, que golpeó duramente
a sus ancestros (“ser republicano es un pecado / el cielo
bate nubes en su contra / y el fuego se lleva las casas / como marcas
judías / si el ángel negro es / el que delata / aun
en su propia familia al traidor”), una épica escoltada
por los cuerpos jadeantes del exilio, la enfermedad, la viudez trágica
(“…la viuda corre el grito / sin garganta / -el
grito que no cesa / el grito…”). Y, planeando
por detrás y por encima, las alegrías y amarguras
que acompañan a la frustración o a la realización
vital-amorosa-sexual.
Como tan bien señalan en el post-facio y en la contratapa,
los escritores y estudiosos María Rosa Lojo y Pere Bessó
(traductor de la parte del libro en catalán), Guillot desentraña
aquí la historia de todos los orígenes y el duelo
de todas las guerras; pero también, y sobre todo, rinde “homenaje
a las mujeres que no pudieron elegir y aun así se hicieron
cargo, estoicamente, de su destino”, como destaca Lojo. A
su turno, Bessó hace notar cómo se conjugan, en este
poético reino de Ana Guillot, por un lado las calladas artes
de la costura y de la cocina, practicadas a través de los
tiempos con sobria entrega por la mujer, junto con el don de transmitir
la poesía y la magia, y de otro lado, el lugar que con justicia
ocupan la valentía y sabiduría femeninas en los mitos
griegos y en los textos bíblicos: “un largo etcétera
matriarcal junto a topos más contemporáneos; entre
ellos, las voces de Comala o del París de Vallejo”,
acota Bessó. Densidad del mundo capaz de renacer, cada día,
en la niña “que lee evade canta”.
Ana Guillot, también profesora de arraigada vocación
docente manifestada incluso en sus talleres literarios, ha sabido
prestigiarse como poeta desde su inicial Curva de mujer
(1994). Invitada a múltiples encuentros internacionales,
traducida al inglés, italiano, portugués, catalán,
árabe y alemán, nos ofrenda ahora este libro de incomún
y reflexiva, proliferante y barroca emotividad. Donde, además,
demuestra que el poema es la vida, pero una vida más vida
que la vida misma: es la vida nombrada. Hecha palabra, es decir:
asumida como esencia de lo humano. |
| Jorge Ariel Madrazo |
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Rilttaura
Revista de Creación y sobre Creación
Bogotá, Colombia
Director: Javier Armando Toloza Asesor Editorial:
Daniel Ferreira
Rilttaura es un proyecto editorial liderado por estudiantes del
Departamento de Literatura de la Universidad Nacional de Colombia
y fundado durante el primer semestre de 2005.
Cuenta con el apoyo de la Facultad de Ciencias Humanas y la División
de Bienestar Universitario de la misma Universidad. Durante sus
cuatro años de existencia ha emitido igualmente cuatro números
de su publicación y prepara en la actualidad su quinta entrega.
El interés por las escrituras creativas, en particular, y
por la reflexión que en torno a ellas pueda generarse desde
la perspectiva del autor, en general, fueron y son los móviles
que han alimentado su continuidad y persistencia en el tiempo, así
como la voluntad de abrir espacios alternativos de publicación
para la difusión y el conocimiento de nuevos poetas y escritores.
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Papirando
Revista argentina sobre literatura de ciencia ficción,
con distribución electrónica gratuita.
Dirección: Verónica Beatriz y Pablo Sánchez.
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Bufeos
Por Marina Nill
Novela (edición de la autora)
Chaco, 2008
Para comprender el mensaje de Marina Nill, en su novela Bufeos,
hay que transitar el camino que ella privilegió con profundo
esfuerzo y entereza. (...) Para cada protagonista de la novela se
vislumbra una investigación. A partir de ahí, la autora
comienza a narrar, a conjurar una realidad candente, con una leyenda:
BUFEOS.
Así se inicia la intriga a que nos tiene acostumbrados Marina
Nill. A medida que la novela avanza, el personaje central, Mara,
pasa a ser secundario, y Evangelina asume protagonismo, ante la
responsabilidad que le inspira su profesión; en un desesperado
ir y venir de Chaco a Corrientes, trata de descubrir el motivo del
mutismo en que está sumida Mara.El lector, a su vez, ya atrapado
en la novela, sigue cada paso de la psiquiatra con ansiedad.Ya están
incorporados en el libro todos los estamentos de una sociedad de
miserias, intrigas y mentiras, que se amalgaman en un final donde
la verdad surge, mostrándonos que esa sociedad, aún
hoy, no reconoce el sufrimiento mental. Lo desconocido crea escozor.
El libro Bufeos, de Marina Nill, es una obra impecable en estilo
y narración, un hallazgo para los profesionales que luchan
día a día ante lo desconocido.
Sin llegar al género de terror, la escritora nos abre una
mirilla por donde transitar, al leer Bufeos, todas las mentiras
e intrigas de los protagonistas, que se van desnudando a lo largo
del texto. ¿Qué es en verdad “Bufeos”?
Está en cada uno de nosotros descubrirlo.
Sólo Marina Nill tiene la llave para saber cuánto
de ficción y cuánto de realidad existe en esta obra.
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| Cristina Cestanello |
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TOMAVISTAS
Por Rolando Revagliatti
Ediciones Recitador Argentino
Este libro se llamó Poemas de celuloide en su
primera edición. Este libro no existe como tal. No se consigue
en librerías. Algunos tienen la copia del original, otros
tienen el original. Así pasa. En su segunda edición,
ya salió a la calle con el nombre Tomavistas, un título
más acorde a la idea del poemario, que el anterior. Hoy
ha corrido la suerte de esas buenas películas que los coleccionistas
quieren encontrar y no saben dónde.
Yo tampoco sé dónde.
Es un proyecto muy original. Una idea bien. Elegir algunas películas
(no todas brillantes, no todas memorables, no todas buenas) e
intimar con ellas para arrancarse los poemas que te dejan pegados.
En cierta forma, este libro es como una videoteca oculta que se
pasea entre los amantes del cine y la poesía. Una especie
de castillo flotante que Revagliatti liberó y dejó
zarpar, y que ahora gravita por los mares bravos del lector que
se aburre rápido, aún sin hundirse.La razón
por la que todavía se mantiene a flote, al menos en mi
pequeña laguna de lector que se aburre rápido, es
muy simple: me gusta observar a la gente que puede ver de las
películas, cosas que ningún otro puede mirar. Y
además, claro, transformar esa visión en una poesía
limpia, clara, y -fundamental- de hondo sentido musical y filosófico.
Más allá de la elección de largometrajes
sobre las cuales el poeta funda sus textos, lo que llama la atención
es la forma en que se funde en los ángulos íntimos
de los personajes, en los planos del guión, en los haces
que emiten las escenas, y cómo, de esa bandada de sensaciones
que cada película irradia, él elige adecuadamente
qué pájaro y qué vuelo de pájaro describirá,
para sintetizar la obra completa.
O sea, vemos el pájaro que se le voló a la película.
Preferida: “Shane”, sobre el western de George Stevens
que todo cinéfilo ama ver, y en donde el villano interpretado
por Jack Palance, es un malo en serio. Posta.
Transcribimos entonces “Shane”, por Rolando Revagliatti,
y por favor, apaguen sus celulares:
El punto de vista del hijo del granjero
Apuntando con su revólver bisoño
A través de/
Al puerco y maldito yanqui mercenario
Y disparando
Desde el punto de vista del perro
Del hijo del granjero
Y
matando.
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Lucas Amuchástegui
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La Mitad de los Cristales
Por Luis Amézaga y Adolfo Marchena
Bubok Publishing S.L.
España, 2009
128 páginas “Quiero hacer dibujos que
golpeen a ciertas personas” le decía en una carta Van
Gogh a su hermano Theo. Tanto Luis Amézaga como Adolfo Marchena,
se han unido en este libro para escribir desde la misma premisa
estética: el arte a puñetazos. La literatura filosa.
La prosa poética honesta y sin concesiones. Quien lea
La Mitad de los Cristales, no saldrá indemne. Sirva
esto de aviso al lector desprevenido. Porque acabará golpeado.
Porque cada uno de los 114 textos es un puñetazo. Un puñetazo
que, como querían
los surrealistas, conmueve. Pero es esa conmoción, precisamente,
lo que ha de provocar la literatura. La buena literatura. Y La
Mitad de los Cristales lo consigue. Una rareza entre tanto
libro aséptico que se publica hoy en día. Libros que
no huelen a nada. Y un libro debe oler, a rosas o a mierda, pero
oler. “Al principio fue el asesinato, luego llegó el
verbo. Dos escritores se sientan en la mesa de un café, en
Dortmund”. Así comienza uno de los textos. Y aquí
empieza todo. En el Dortmund. Donde los escritores proyectan escribir
el libro. Y se conjuran. ¿Qué es La Mitad de los
Cristales? ¿Un libro de relatos? ¿De poemas en
prosa? Me resisto a encapsular el libro en algún género.
Tanta manía que nos entra siempre con la clasificación
y con el orden. Porque, además, la buena literatura, la que
conmueve, es inclasificable. Es intergenérica. ¿Qué
es La Mitad de los Cristales? Un buen libro. Literatura de
la buena. De la que huele y golpea. Cada relato es bello en el sentido
surrealista de convulsivo. Y la belleza será convulsiva o
no será. Porque soy de los que piensan que la literatura
ha de hacer eso, conmover, remover, incomodar. Todo, menos dejar
al lector indiferente. Todo menos entretener; como si la literatura
sólo sirviera para entretener... Este título es un
arma. Porque huye y busca un arma, y hace de esa arma un libro.
Y el que lo lea sentirá ese impacto en la conciencia, en
la cabeza, en el corazón o en el alma. O todo junto. No hay
más que decir. |
| Juan Manuel Uría
(Desde España-exclusivo para Lamás Médula.
Uría es autor del libro Quién es Werther)
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Revista Puesto de Combate Nº 73
La revista de la imaginación
Colombia
Director: Milcíades Arévalo
Ensayos, poesía y entrevistas, en una excelente publicación
que, desde 1972, difunde y analiza la actualidad literaria latinoamericana.
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María Meleck Vivanco
Antología poética
Edición Fondo Nacional de las Artes
Buenos Aires, 2009
Nació –ella lo ha dicho- en la “Chunka”,
pleno Valle de San Javier de Traslasierra, Córdoba, donde
en un tiempo moraban los comechingones. Quizás de allí
le venga ese aire entre montuno, rebelde y mágico, de niña-eterna
con algo de hada surrealista. Incluso, uno de sus libros nunca editados,
Taitacha temblores, fue concebido en una fascinante simbiosis
de quechua y castellano, y fue premiado en Perú.
El hito que transformó su vida (y la poesía argentina)
ocurrió cuando, tras su traslado a Buenos Aires en 1945 -donde
primeramente trabajó como traductora de francés para
la legendaria Editorial Claridad-, se vinculó al movimiento
surrealista argentino. Cómo sería de primigenio todo
aquello, que María le llevaba cinco años al poeta
más joven del grupo, nada menos que Francisco Madariaga:
él, que más tarde sería una gloria de la poesía
latinoamericana, por entonces recién llegado de los esteros
correntinos, registraba sólo… 14 años. Se comprenderá,
entonces, que María Meleck Vivanco, luego también
enorme amiga de Enrique Molina y Olga Orozco, sea sinónimo
de la poesía argentina en sus vertientes más fervorosas
y creativas. Y de sus noches, sus mateadas, sus rondas de vino y
fraternidad.
La maravillosa “Karim” (como la conocen sus íntimos)
representó a la poesía argentina en el "Tercer
Congreso Latinoamericano de Mujeres Escritoras" en la Universidad
de Ottawa (Canadá), en 1978, y fue también invitada
al "Congreso Internacional del Surrealismo en el Tercer Milenio"
Roma, (Italia) 1999. Parte de su obra ha sido traducida al italiano
y al portugués. Publicó Hemisferio de la Rosa
(1973), Rostros que nadie toca (1978), Los Infiernos
Solares (1988), Balanza de Ceremonias (1992), Canciones
para Ruanda (1998). Y tiene inéditos numerosos libros,
como numerosos fueron los premios recibidos. Entre otros: Libro
de Oro, Lima (Perú), 1956; 2do. Premio Municipal de la Ciudad
de Buenos Aires, 1978; 1º Premio "Fundación para
la Poesía Argentina" (Colección de Poetas Contemporáneos),
Buenos Aires, 1988; Premio Fondo Nacional de las Artes, Buenos Aires,
1991; Nominación por Argentina en UNICEF de Nueva York (U.S.A),
1996; Premio "Universidad de Letras" de La Habana (Cuba),
1997; Premio Fundación "Sociedad de Los Poetas Vivos",
Buenos Aires, 1998.
Esta antología del FNA (Poetas argentinos contemporáneos,
2009), presenta en la introducción, palabras del destacado
poeta colombiano Raúl Henao: “En su obra
poética tardía, poblada de corazones de viudas y restos
coralinos, de aves desaladas y reyes oscuros, de jardines donde
florece una rosa blanca y púrpura, M.M.V. consigue ya ese
‘abandono a lo maravilloso’ que nos dictaran las leyes
del corazón”, agregando que ahora sólo persigue
el camino de la “corriente de agua” que, nos asegura
Alan Watts, “jamás comete errores de estética”.
Esta antología imprescindible incluye poemas de los conjuntos
Plaza prohibida, Hemisferio de la rosa, Rostros que nadie toca,
Los infiernos solares, La moneda animal, Balanza de ceremonias,
Bañados de sereno, Mi primitiva cruza, Canciones para Ruanda,
Mar de Mármara – alucinaciones del azar, Los regalos
de la locura. Esto es, desde 1973 a la fecha.
Si en 1973 MMV decía, con voz desgarrada y febril: “Adivino
la fiebre entre diluvios (sus cuchillos de/ Sol, sus rosas tristes)
// Desangrado poema Bella Muerte Corazón de altos / Pájaros
heridos…”, el poema final –esto es, el más
reciente entre los éditos- reza, con no menor unción
y con altísimo vuelo lírico: “Y qué
hay de los espejos? Son almendras de hielo? Atalayas
inquietas que / avizoran la irrealidad?
Cascabeles de ojos con la corona de los caprichos / elegidos?
El juego desconcierta Torbellinos de besos por las / pieles obsesas,
llevan arrope de mistol para el mejor / disfrute de la herida. /
Si acuden las caricias, mi pequeño salvaje ha celebrado el
rito // Más gozoso que la avaricia de los cuerpos”.
Entre uno y otro poema, entre una y otra fecha, cabe mucho de lo
mejor de la poesía argentina de todos los tiempos. Es decir,
late y respira María Meleck Vivanco. |
| Jorge Ariel Madrazo |
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El comienzo de la primavera
Por Patricio Pron
Editorial Sudamericana / sello Mondadori
2009
Una narrativa compacta que se dispara en arritmias necesarias,
en zigzagueos que despiertan a otra comprensión más
inconsciente, menos lógica. Una Alemania que conserva sus
formas, pero las abre al sentimiento de sus personajes. Son ellos
quienes revelan, bajo una construida prolijidad en términos
de carácter, la arista de un romance o el orgullo de patria;
eso que siendo invisible, trabaja y puja para descomprimir la
solemnidad y producir el alivio, cierta tersura.
Hay en su autor, Patricio Pron, una necesidad de puntualidad,
de mantenerse sin tachas para servirle al dramatismo, sin descuidar
un saber filosófico que parece bifurcarse en la inquietud
del personaje principal y en la infatigable sed de quien relata
detrás de escena, con una adivinada y aprendida doble nacionalidad
(el autor vivió un período en Göttingen, Alemania).
El relato se abre o se deshace, desde una intuida carga bibliográfica
que se confirma en la última página. Allí
se apunta un generoso material de consulta y análisis,
que le sirvió a la obra para hacer creíble y natural
cada escena, nombre y lugar.
El comienzo de la primavera recibió el destacado
XXIV Premio Jaén de Novela, y es la obra más reciente
y premiada del autor, junto a otros galardones de renombre recibidos,
como el premio Juan Rulfo, de relato.
El escritor y periodista independiente –actual colaborador
de La Nación, Buenos Aires, y de El País,
Montevideo, Uruguay; entre otros medios– tiene un blog donde
comparte sus destrezas literarias, artículos, y la cosecha
de su prensa, junto a otros textos imprevistos: http://patriciopron.blogspot.com
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| Valeria Sabbag |
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El vino del atardecer
Paulina Vinderman
Editorial El Suri Porfiado
Buenos Aires, 2008
En La estirpe de Mc Coy, Jack London describe la travesía
de un barco que navega por el mar, presa de las llamas. La vida
de un puñado de hombres continúa a bordo mientras
por lo bajo, crecen el fuego y la amenaza de que el destino vire
de un momento a otro. Tal vez la poesía de Paulina Vinderman
sea una travesía digna de ser narrada por London. O viceversa.
El vino del atardecer, (antología
poética, el suri porfiado, 2008), nos propone ser testigos
de este viaje, donde se conjugan de parabienes tambores lejanos,
fogatas incipientes, y puertos, sobre todo:“Las ciudades
se definen en sus puertos/ (o en su carencia), pienso,/en lo inescrutable
de los extravíos y la espera.”
Poesía que respira por sí misma: “¿Qué
es escribir sino modificar la respiración/ de las ciudades?,
pero también alerta: “Detrás del cielo azul
pastel, habita una negrura/ de cuervo./ Pobre cuervo, alisando sus
plumas sobre/ el alambrado; él, como el castor, bebe de este
mundo/ el agua posible.”
Las acotaciones se intercalan como susurros; voces cómplices
que refuerzan, aclaran: “El nombre de mi enfermedad es
también el de mi isla:/ (furiosa, frágil)/ un corazón
dilatado donde todos los puertos/ compiten por la realidad.”
Paulina Vinderman logra un clima de máxima intensidad, con
una construcción intimista y delicada. Una aparente y engañosa
calma envuelve al lector como el silencio que precede a la tormenta.
Pero la tormenta no llega. Ni la moraleja de la fábula.
En este viaje una mujer narra casi exclusivamente en primera persona:
“Soy una mujer al borde de un camino, todos/ mis gestos son
los de partir.”
Un universo por momentos perturbador donde no queda borde ni talismán
al que aferrarse. Sólo resta caminar, seguir como se pueda
por ese continuo de desconcierto: “El enfermero jefe me
entrega tu anillo/ (tu anillo de boda)/ y camino después
por los corredores apaciguados,/ entre las fogatas,/ con una estrella
amarilla sobre el corazón.”
Poesía para recorrer, entre arribos y despedidas, (que los
hay y muchos), pero no en soledad, sino guiados por olores y fumarolas
que acompañan desde lejos. “Hemos perdido”,
dirá, “y lo perdido tiene forma de viaje empecinado”.
Paulina Vinderman nació en Buenos Aires en 1944. Publicó
varios libros de poesía, entre ellos Bulgaria, Libros de
Alejandría, 1998, El muelle, Alción Editora,
2003, Transparencia, antología poética, Arquitrave
Ediciones, Bogotá, Colombia, 2005, Hospital de veteranos,
Alción, 2006, El vino del atardecer, antología,
El suri porfiado, 2008.
Obtuvo, entre otros, el Segundo Premio Municipal de Buenos Aires
98-99;
el Premio Nacional Regional, Secretaría de Cultura de la
Nación, 93-96;
Premios Fondo Nacional de las Artes 2002 y 2005 y el Premio de la
Ciudad de
Cremona, Italia, 2006, al conjunto de su obra; Premio Literario
de la Academia Argentina de Letras, género Poesía,
2004-2006, a trayectoria y a Hospital de veteranos.
Ha sido traducida al inglés, francés, italiano y alemán.
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| Viviana Abnur |
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La felicidad es un Gordini
Por Pablo Giordano
Textos de Cartón
2009
Pablo Giordano recrea, en su escritura, paisajes. Como el hábil
pintor que representa de una escena urbana la parte por el todo,
este autor apela a la más pulida síntesis para llevar
al lector por infinitos mundos posibles. En su vocación de
poeta que describe situaciones donde él mismo se encuentra
inmerso, desenmascara con acertados versos ciertos misterios de
la vida, como el juego de seducción que la vida y la muerte
ejercen sobre los mortales, la decadencia humana en los gestos cotidianos,
y tantas otras tragedias. Algún filósofo de antaño
hubiera preferido redactar volúmenes enteros explayándose
sobre el asunto. Sin embargo, este poeta prefiere dar rienda suelta
a la profundidad propia de las palabras para crear sentidos. Por
otro lado, la ausencia de comas es un recurso gramatical que apunta
hacia el mismo lado: los poemas se leen de inmediato; casi un amor
a primera vista que salta sobre el lector; que éste toma
por vocación casi irrenunciable. En lo viejo de
la plaza, Ni puertos ni muelles y No más que una lluvia
son los tres ejes donde se desarrolla la acción poética.
En cada uno, Giordano vuelca una personalidad distinta, se trata
de atmósferas que envuelven con su clima particular. La riqueza
de los personajes que allí yacen, se choca con quienes viven
y sufren de igual forma de este lado de los versos; sus letras se
tornan un espejo de tinta. “La felicidad es un
Gordini/que despierta”. Dentro de este poemario se viven
poemas previos a este suceso. |
| Juan Castro |
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Todo se quema aquí
Por Jorge Dipré
Editorial Recovecos
2009
La luz latente en los poemas de Jorge Dipré asoma desde la
primera mayúscula. Este testimonio rescata los años
en que el poeta estuvo de viaje por el noreste argentino. Sus versos
son texturas de esos rincones del país. La subjetividad lírica
los teje, y ellos moldean la esencia misma de aquellos lugares,
y la recrean ante los ojos del lector. Este libro se yergue como
una crónica poética, la descripción de un mundo
ignorado por muchos, pero que luego de su lectura, comenzará
a tomar vida propia dentro de la imaginación de quien se
apronte a vivir esta experiencia poética.
El libro comprende dos mitades, complementarias y antagónicas:
“Todo se quema aquí” e “Incrustaciones”.
De esta última, es necesario rescatar el tratamiento que
Dipré ha asignado a sus versos. Uno puede pensar que todos
los poemas son el poema. También, que los saltos de un escrito
al otro son sólo comas, pausas. La clave de esta afirmación
son las repeticiones, intencionadas, de frases en cursiva. “Un
retorno a la lengua coloquial”, como reconoce el poeta santafesino.
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| Juan Castro |
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No hay camino al paraíso
Por Javier Das y José Ángel Barrueco
Editorial: Ya lo dijo Casimiro Parker
(España)
De la mano de una nueva editorial que apoya a jóvenes
talentos de la poesía, tenemos este poemario que recoge dos
obras, una del madrileño Javier Das, bautizada como Sin
Frío en las Manos y la otra, “Le Aplastaré
con mis Versos”, del zamorano José Ángel
Barrueco. Javier Das es un poeta que ha autopublicado su primer
libro En estas cuatro paredes, aparte de participar en
muchas revistas literarias y en diversos recitales poéticos.
En el caso de José Ángel Barrueco, su trayectoria
es más significativa: periodista que ya ha publicado novelas,
libros de cuentos y hasta obras de teatro. Sí. Dos poetas
con trayectorias distintas (uno que acaba de empezar, otro que ya
había caminado por los intrincados mundos de la literatura),
dos poetas amigos que se complementan y que comparten una sensibilidad
única.
El tema central en el que giran ambos poemarios, es la figura del
padre, dentro siempre de recuerdos dolorosos que se muestran en
versos que hablan de la infancia y la adolescencia, del amor, de
los sueños, o de la nostalgia: en el caso de Das, el padre
que muere y que el poeta no consigue olvidar, y para José
Ángel, el padre cruel, retorcido, despiadado, que vive, físicamente
hablando, pero cuyo tiranismo, su esencia, han muerto. La sencillez
tan clara y directa con la que Das y Barrueco diseccionan su interior
con los versos, pone los pelos de punta: la muerte por enfermedad,
del padre de Das, contada con detalles precisos y con una fuerte
carga emocional, y el progresivo abandono del padre de Barrueco,
un ser sin corazón que es “aplastado”, literalmente,
por un hombre al que, aunque no lo aparente, el calor del amor lo
inunda, y esto se palpa, se toca, se huele, en las palabras de Barrueco.
Javier y José Ángel utilizan la poesía como
una manera de sacarse las espinas del corazón, con pinzas,
con la precisión de un cirujano habilidoso: se abren directamente
el esternón para que veamos cómo son ambos realmente:
seres de carne y hueso marcados por la relación con el progenitor,
y que hacen de sus experiencias personales, algo increíble.
Uno se cansa de ver cómo muchos poetas, más maduros
o experimentados, recriminan a la juventud por no ser tan profunda,
por ser una generación descuidada, irresponsable y carente
de talento; pero eso sucede porque no dan el paso para leer obras
de este tipo. La poesía no viene de manos de “dinosaurios”;
también viene de nosotros, que tenemos mucho que contar.
Y Javier Das y José Ángel Barrueco tienen mucho, muchísimo
que contar.
Realmente, son necesarias más obras de este tipo de poesía
de no ficción: la vida puede ser la aventura o desventura
más increíble. Una edición muy cuidada, un
libro de calidad. Dos artistas cuyas vidas son pura poesía.
Lectura emocionante e intensa, desde el principio, hasta el final.
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| Ana Patricia Moya Rodríguez
(Exclusivo desde Córdoba-España) |
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De vos
Por Jorge Ariel Madrazo
Ediciones El Mono Armado
Buenos Aires-2008
Jorge Ariel Madrazo suma a su extensa obra este libro de poemas
dedicado a la muerte de la mujer amada. Inscripto en la tradición
clásica, “De vos” aborda el tema desde dos aspectos:
el dolor por la pérdida y la necesidad de aprender a vivir
sin “Ella”.
Así es que el poemario se presenta en dos partes: la primera
“De vos”, está construida sobre el eje del lamento
por la ausencia y el desgarro que esta situación genera;
la segunda “Des-dicha”, es el camino para recuperar
la voz y poder “decirla” aunque la mujer ya no esté.
El poeta recorre varios estadios. Negación de la muerte,
el descubrimiento de la enfermedad, el proceso de las curaciones,
sus implicancias (terror, dolor, confusión) y el sufrimiento
y los cambios en el cuerpo, hasta reconocer y aceptar lo inevitable:
ella se ha muerto.
Paradójicamente, la amada se mantendrá eternamente
joven (“siempre serás joven / yo envejeceré”)
mientras él permanece amarrado en “la pervivencia”,
esperando saber dónde reside ella “¿al oído
/ aquel aire / aquel / nolugar / revelarme querrás / como
quien / juega?”. Entre los momentos con ella que añora
y el desgarro que provoca la ausencia, pierde el deseo y la voz,
“y yo: máquina indeseante / tronchada / de sentido
/ infecundo / semen / mutilado / mitad huera / voz sin vos / sin
voz”, el que queda se desintegra, ni siquiera puede nombrarla.
Esta mujer es la personificación de la virtud, del amor más
noble. Ella es una mediadora, con su partida él pierde los
hábitos y la intimidad. Se queda sin paraíso, convertido
en un “hombre primordial” que se ha quedado solo, pura
materia cuya alma está en exilio. Si bien ella lo abandonó
y su salvación es volver a encontrarla, no hay rencor, porque
le fue arrebatada (“te la llevaste por pura traición”)
por una muerte poseedora de sentimientos humanos como la envidia
y los celos: “porque la huesuda sintió celos / de Ella
que fue la / mejor”.
Con el poema “Nada de cuanto diga” cierra la primera
parte despidiéndose de la amada, con gran habilidad, el autor
hace que la melodía adquiera el ritmo del llanto. Entrecortado,
escuchamos el sollozo mientras dice “lo intolerable alza la
cabeza / entre / los cierzos entre / la muchedumbre que no nadita
/ sabe. / (…) / Traigan los grandes velos las sábanas
/ que arropen / traed vosotros allí / pues ella aguarda con
leve sonrisa / más grácil que / la Gioconda vuestro
cuido / vuestra sabiduría / aguarda / para les-revelar /
su inminente travesía (ni / a mí me lo dice por /
dolor no / infligirme”.
El tono en el primer tramo se vincula al dolor más profundo
mientras ella está muriendo, refiere la agonía que
se precipita hacia el momento final “hoy has dejado de morir”.
En la segunda parte, “Des-dicha”, alude a dos aspectos:
la felicidad que ya no está (se ha perdido con su ausencia)
y la insuficiencia y precariedad de la palabra: “¿Cómo
es que siendo vos tan vos / palabra no hay que te reviva? / apenas
/ esta yerma construcción….”; “rota quedó,
lo sabes, la lengua”; “desdecir la lengua, desdecirte”.
La palabra es inútil, no alcanza para revivirla, la lengua
no sirve.
Aceptado el destino errático y solitario, inicia el proceso
para encontrar una escritura que hable de ella y también
recuperar la voz después de haberla perdido “voz sin
vos / sin voz”. Sabe que su existencia queda condenada a la
intemperie, al continuo descentramiento y a una evocación
sin fin. Su vida es pura agonía. Al aceptarlo, se insinúa
la verdad: puede hallar a la amada en la memoria, guardarla allí.
Seguimos el camino del que sufre mientras aprende, no para adquirir
conocimiento sino para reconocer la pérdida y el dolor y
así recuperar la palabra, asistimos a un proceso de escritura.
Se trata de un hombre doliente que reconoce tanto que se ha roto
la unidad que conformaban juntos cuanto el sufrimiento que esa ruptura
le provoca. “Vivir sin vos / tal / mi extraña ciencia
/ estado o / condición / agua de la / declinación
/ cuyo fluir / me guía / hacia un / ceniciento / morir sin
mi”.
Esta muerte es el fin de un período idílico, “la
vida vuelve a veces / y es la paloma aterrada en la sala / (…)/
acaso es Ella que ruega la libere / la suelte al cielo en alas de
azafrán / y yo quede acá abajo / sin ángel
/ taciturno / añorando el temblor / de aquel cuerpito cálido”.
Pero también es una forma de sublimación, un sacrificio
que deviene manantial de la vida, tanto espiritual como resurrección
de la materia. Es preciso resignarse a la muerte en una prisión
oscura para renacer en la luz y la claridad, aceptar la muerte es
suprema liberación (Ingebor Bachman, “la tarea esencial
del poeta consiste, simplemente, en no negar el dolor”). En
palabras de V.E.Frankl, “Vivir es sufrir, sobrevivir es hallar
sentido al sufrimiento”, Madrazo da cuenta de ese sentimiento
con magnífica poesía. |
| Cristina Daniele |
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Deliciosos cigarrillos
mentolados Por Valeria Sabbag
Distal
Buenos Aires, 2007
Palabras de contratapa
¿Qué se nos cuenta aquí? Como ocurre siempre
en literatura, si los temas importan, es por el ángulo
desde el cual se los encara. Su entonación lo decide todo.
Situaciones clásicas, universales, son vividas, en cada
uno de estos relatos, por personajes que no logran terminar de
comprender qué les sucede, incapaces de aprehender la lógica
de los acontecimientos que protagonizan. Todo es fragmentario,
todo se ve en escorzo, todo es evasiva insinuación, antes
que evidencia.
Una impotencia conmovedora (narrativamente lograda) para saber
qué significan en verdad las palabras que se emplean, atraviesa
estos cuentos dotados de una contundencia tonal admirable. La
prosa y la poesía frecuentan la frontera común que
las separa y las enhebra, y ello mediante una enunciación
paradojal: rotunda y frágil a la vez, precisa en su fraseo,
y vacilante, siempre vacilante, en sus percepciones.
Seres cuyo desborde emocional no parece encontrar el cauce apaciguador
de un encuentro anhelado o del discernimiento suficiente; insisten,
no obstante, en buscarse, en rozarse, en aproximarse a lo largo
de estas once piezas que pueden leerse como distintas configuraciones
de un mismo extravío, de una misma sed, de un mismo padecimiento.
Valeria Sabbag opera con todos los registros y lo hace, siempre,
con idéntica eficacia: el diálogo, el monólogo,
el estilo directo, el indirecto. Quiero decir: ella procede con
acierto expresivo porque sabe elegir, para cada asunto que trata,
el ángulo que más le conviene a fin de potenciar
su formulación. De tal modo, le hace lugar a una polifonía
certera, tanto en los tonos como en las perspectivas adoptadas
en cada relato. Por eso y, desde un comienzo, se impone su eficacia
narrativa.
Su primer libro puede ser caracterizado de muchos modos, menos
como el libro de una principiante. La madurez de su enunciación
está pagada (yo lo sé) con años de aprendizaje,
de espera, de búsqueda, de esfuerzo vigilante. Por eso
no es ésta la obra de una joven promesa, sino el fruto
logrado de una artista cabal. |
Santiago Kovadloff |
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Sin
tiempo
Sin memoria
Cuarenta años de poemas
2006-1966
Por Pipo Lernoud
Editorial Conexión Tierra |
Trilce
Revista chilena de poesía:
creación y reflexión
Dirigida por Omar Lara
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Musas
extraviadas
Por Máximo Ballester
Poemas
Editorial Dunken
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Merodea
Por Jorge Dipré
Poemas
Ediciones Recovecos
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Fronteras
Por Wenceslao Maldonado
Cuentos
Editorial Epifanía
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Ser
de ruido
Por Tony Zalazar
Poemas
Editorial Amanga Ranga Taller
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Camafeos
Por Olga Elvira Cortés
Relatos
Editorial Dunken
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Bisagras
Por Irene Zava
Poemas
Ediciones El Mono Armado
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Diario
de paso
Por César Cantoni
Poemas
Ediciones Hespérides
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Escenario
colgante
Por Edgardo Gugliermetti
Poemas
Editorial Patagonia
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Cerca
No Es Encima
Por Norberto Antonio
Poemas
Editorial Honorarte
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Bajo
la sombra
Por Olga Elvira Cortés
Novela
Edición de Autor
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Plectro
Por Marcelino Menéndez González
Poemas
Editorial Azarbe (Murcia, España)
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Apenas
una línea roja
Por Isabel Victoria Krisch
Poemas
Ediciones Patagónicas
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Tierra
Metida
Por David Wapner
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Ediciones Macedonia
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Ida
y vuelta
Antología de la poesía actual
de Chaco y Corrientes
Selección y Prólogo:
Tony Zalazar y José Fraguas
Editorial Aranga Ranga Taller
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