"¿Habrá alguien que calme / la
ansiedad del agua oxigenada?"
La ciudad de Rosario no tiene un padre fundador en el sentido histórico
-el padre se borró y la madre sigue Virgen-, pero sí tiene
fundadores de su poética. Desde sus augurales Marcos Lenzoni,
Domingo Fontanarrosa y Emilio Ortiz Grognet, a principios del siglo
XX, el mundo ya ha girado ciento diez veces alrededor del sol y nuestra
poesía cuenta un rosario de nombres como: Felipe Aldana, Angélica
de Arcal, Beatriz Vallejos, Alberto Carlos Vila Ortiz, Francisco Gandolfo,
Hugo Diz, Eduardo D'Anna, Aldo Oliva, Concepción Bertone, Jorge
Isaías, Hugo Padeletti, Mirta Rosemberg, Carlos Piccioni, Guillermo
Ibáñez, Héctor Pícoli, Daniel García
Helder, Alejandro Pidello, entre otros y otras de una rica galaxia.
Por los que aquí mostramos, se perfila una quinta generación.
Alicia Salinas comparte la misma ciudad y esta misma época con
el invitado de hoy. Y pregunto: ¿Usted leería o haría
versos con Yiya Murano o el Petiso Orejudo?.
Justamente por eso, entre otras razones, hemos elegido a Fernando Marquinez.
Ligado a la prosa y a la poesía, a la fotografía y a la
música, qué se puede esperar de este desmesurado y herético
Fernando Marquinez que consulta el Diccionario del Diablo de Ambrose
Bierce?
¿Qué decir de este hacker que escarba en las paredes y
vidrieras de la noche hiper-textual, mordiendo la carne de estos días
con el afilado objeto punzo-cortante de su convicto y confeso verso?
¿Será que el hierro también es frágil y
se marchita?
La guadaña siega la memoria colectiva, pero el arte y la vida
implican y replican otra vez, porque, como canta Bersuit, el tiempo
no para.
Vamos a "abrir un cajón / para aliviar la reclusión
de fotos arcaicas. ¿Habrá confites antes del veneno? /
¿Docilidad después del tornado?"
Vamos por esa lengua con aro, que mientras exista un lado oscuro de
la ciudad y de lo humano, habrá poesía.
Fernando Marquinez nació en 1963, en Rosario
(Argentina), donde vive. Es poeta, músico y fotógrafo
compulsivo. Integró el Grupo literario La ira de Aguirre.
Participó en el Festival Internacional de Poesía de Rosario
(Ed. 1997 y 2007). Ha publicado diversas plaquetas de poesía
de su autoría, y de otros escritores rosarinos, bajo el Sello
Ediciones del éter. Integró el proyecto de escritura
colectiva El aro en la lengua y condujo el Programa radial
El barco ebrio (Red TL 105.5 Mhz) de Rosario. En 2007 obtuvo
el Primer Premio en el Concurso de Poesía Felipe Aldana
de la Editorial Municipal de Rosario. Colabora con distintos medios
gráficos, como las revistas Fanzin y Boga. Tiene inédito
el libro El resto no presenta alteraciones. Más info
en: fernandomarquinez.blogspot.com
Publicaciones
CAVIDADES DEL RECREO. En coedición con Fabricio Simeoni.
Ed. Municipal de Rosario. Premio Municipal de Poesía Felipe Aldana.
Rosario, Argentina. 2007 HERÉTICA DESMESURA. En coedición con Ricardo
Guiamet, Sergio Fuster y Raúl Carreras. Ed. Ciudad gótica.
Rosario, Argentina. 2004 ESE AGUA CRUDA. En coedición con Ricardo Guiamet, Patricio
Valverde y Roberto Lobos. Ed. Los lanzallamas. Rosario, Argentina. 2003
Figura en las antologías 19 DE FONDO –Poéticas de la construcción.
Gatogrillé Ediciones. Rosario, Argentina. 2008 TEXTURAS. Escritores en imagen. (Formato CD). Ed. Área
Literaria de la Secretaría de Cultura y Educación de la
Municipalidad de Rosario, Argentina. 2007 PULPA. (Poesía) Gatogrillé Ediciones. Rosario,
Argentina. 2006 DODECAEDRO. (Poesía) Ed. del Concejo Deliberante de
la Municipalidad de Rosario. Argentina. 2004 CUENTOS CORTOS SOBRE LA REPRESIÓN. Ed. La toma. Rosario,
Argentina. 2004 LOS QUE SIGUEN. Veintiún Poetas Rosarinos. Ed. Los lanzallamas.
Rosario, Argentina. 2002 CUENTISTAS ROSARINOS. Ed. Universidad Nacional de Rosario,
Argentina. 2000
LA PACIENCIA DEL COLESTEROL
Triquinosis:
Réplica del cerdo a la porcofagia.
En
“Diccionario del Diablo” de Ambrose Bierce
La energía del chorizo
invade cromáticos paladares,
árboles genealógicos de porcinos y bovinos
se propalan en cadenas infinitas:
una prole más unida por piolines
que por instinto.
La vigencia de lípidos y grasas
asegura un certero ataque al hígado,
y aunque esta insurrección
casi siempre es sofocada
queda otra réplica posible:
la paciencia del colesterol.
PAGARÉS Y MASAS FINAS a
Yiya Murano
Los pagarés se borran
en un invertido semicírculo
de cuentas que no cierran
y añejas tardes
de confiterías y té canastas.
Enrarecidos soplidos
(un crujido ácido y vaporoso)
el cianuro(1) llama
desde la tetera que rechina,
las masas finas
son un puñal de almíbar,
un perfecto disfraz en bandeja
que conduce
a un cementerio repleto de almendras.
(1). Desde la primitiva
utilización del veneno para aniquilar enemigos sin dejar huellas,
hasta la combinación de cianuro con merengue, nos dejamos seducir
por la forma de pago, su tiempo real, su ápice delineador de
nuevos cobros. Y aún seguimos preguntándonos —aunque
parezca un interrogante retórico— si las papilas gustativas
tienen firma. (Nota de Fabricio Simeoni)
(de
la antología poético-gastronómica “Pulpa”)
CATEYANO SANTOS GODINO (EL PETISO OREJUDO)(2)
a la sombra de antiguos alcoholes
el bosquejo de tu cráneo
bajo el leve y lento estallido del estigma
al reparo de tus formas
de rústica intemperie
lejos del salvaje rito de la sangre y el escarnio
tus ojos apáticos miraban
por la ventana del penal de Ushuaia
buscando copos de nieve, piolines, fantasmas infantes
recordabas deleites oscuros y morbosas fantasías
casi imperceptibles
susurros asimétricos escapaban de tu boca
como si el tiempo no hubiera pasado
tus heladas orejas aún resplandecían
(2). Cayetano Santos Godino (1896-1944) fue
uno de los criminales más paradigmáticos de la primera
mitad del siglo XX en Argentina. Su caso confirmaba las hipótesis
de la incipiente criminología, una articulación nueva
entre Teoría del Derecho, Medicina y Psiquiatría. El cuerpo
de Godino, su escasa estatura, sus prominentes orejas parecían
hechos a la medida de los médicos criminalistas que enlazaban,
en el concepto de 'degeneración', caracteres físicos,
conductas y trasgresión a la ley.
MOMO
Doradas máscaras carnavalescas,
el invertido arrullo
de la fanfarria
luce ajeno
al estanco agüero
imperceptible.
El aire carga en sus fardos
cetrinas historias
y conmueve al samaritano
que sin embargo
carga el revólver
con aire minucioso
en la terraza del edificio
y apunta a los inocentes
que marchan junto a la comparsa.
La venganza se escuda
tras la pólvora disfrazada.
En el hostil vecindario,
quitan la ropa de los balcones
para evitar
las manchas de la sangre.
(del libro inédito “El resto
no presenta alteraciones”)
LA ANSIEDAD DEL AGUA OXIGENADA
¿Habrá alguien que calme
la ansiedad del agua oxigenada?
El esquelético trópico
de todo acontecimiento
se impregna de pasos
en la adyacencia del desmayo,
la elongación del olvido
mitiga sensaciones de vacío
junto al repelente de insectos.
Sobre la yema supérstite del maquillaje
profundidades indescifrables
apuñalan su vector subliminal,
en el rodeo de la crema de enjuague
un coto de caza entreteje cabezas
ante la fascinación del fotograma.
Una esquirla
sostiene la química
como trofeo
en el cromosoma plástico
de las cabelleras
que ya no esperan
por ninguna oxidación.
¿Habrá confites antes del veneno?
¿Docilidad después del tornado?
La piel se estira en mapas,
los anaqueles anfibios
de ciertas pesadillas
la vuelven impenetrable
AGUA DE LOS CHASQUIDOS
(1)
El vibrato del bullicio
se esparce en el desbocado cauce
remembrando el esquizoide frenesí
de un estereotipado hematoma;
el ritmo punzo-cortante del caudal
penetra en el arrabal siniestro
del caudillo.
Descansa el fraguado ojo
en la vitrina protectora,
junto a viejos trofeos sin laurel.
(2)
El imán se escuda en el polo regresivo mientras
los hemípteros avanzan sin claudicar.
La luna llena
luce demasiado maquillada.
La sangre pesquisa las ruinas y los actos,
algunas bestias pacen
en una mínima pastura sobreviviente,
la paciencia hace estrépito
en un líquido
delineado en las formas del engaño.
(3)
A punto de caer el fruto en el puente,
obtura un timbre ajeno y acre.
Detiene la avinagrada musa,
una pluma que esconde su aliento.
La guadaña siega la memoria colectiva
El lúgubre sol desmitifica
el apetito recesivo,
su herética desmesura.
(4)
El hueco busca el hueso
y las entrañas cascaradas.
Las madrigueras hurgan
en el vacío extraviado.
Una avara floración,
casi incolora,
desvía la colmena
hacia el agua de los chasquidos
(del
libro “HERÉTICA DESMESURA”)
CONSTRUCCIÓN DE UN LENGUAJE
DEVASTADO
I - Mímica
un pasajero gestual
conduce las formas
hacia un verso desnudo,
la policromía arroja
un mensaje tamizado
por el desencanto de lo estéril,
labios entreabiertos
aportan sus maquillajes,
agregan el poder
de una imagen suavizada,
pronuncian un nombre
que se hace trizas
bajo la audible permanencia
del vacío
II - El grito de los dientes
una garganta como señuelo,
el horror estaciona en cada pretexto,
la agonía diseña una pizca de sangre
y corta el grito de los dientes
la garganta corta el grito y lo deja estacionado
entre cada señuelo de horror,
los dientes son un pretexto,
una pizca de agonía diseñada para la sangre
la agonía diseña pizcas de un señuelo,
la sangre se llena de dientes
y estaciona cada pretexto de horror
en la garganta, hasta el grito
los señuelos estacionan en el grito,
los dientes se llenan de sangre,
en la pizca de un pretexto
la agonía diseña una garganta de horror
(de
la antología “19 de Fondo – Poéticas de
la construcción")
Aperturas y cerramientos
Cerrar una llave
para que duerma el agua
en los caños
y se potencie
el mínimo rocío del eco
en cada espasmo de gotera.
Abrir dos puertas
para que pase el viento
a la intemperie,
cargándose una alfombra
en desuso.
Cerrar un paraguas
para heredar al suelo la desgracia.
Abrir un cajón
para aliviar la reclusión
de fotos arcaicas.
Zurcir un remiendo
para alejar del hueco
las sobras de un banquete peripatético,
abrir dos piernas
para entrar
por donde hemos salido.
(en
coautoría con Fabricio Simeoni, del libro “Cavidades
del recreo”)
poema hallado en la papelera de reciclaje
Alitera
la
elite
del
hito,
delitos
de
literas
y
liturgias,
letargos
y
letanías.
Del
litio,
el
aleteo
deletéreo
y
litoral.
Deletrea
el
hálito
del
litro,
litigios
del
atrio
delator
letrado
de
la
torre.
Literal.
A
la
letra.
Ad
Pedem
litterae:
DELETE.
EL OCASO DE LOS GIGANTES
gigantes envueltos en la piel
de un atardecer
maceran la ojiva de un precipicio
enredan la afiebrada anestesia del acero
ciegos ogros de la desmesura
centinelas en la penumbra del trueno
y su espontánea vacilación
rechazan toda libación
desde sus carcasas de colosos
esqueletos amordazados
prefiguran un suicidio de contorsionista
embriones mustios de altivez en zozobra
¿será que el hierro también
es frágil y se marchita?
¿será que el impacto causal de las coordenadas
doblega los constelados ensambles del titán?
nada es impermeable a la conjura de los ciclos
y su hambre de plural devastación
la fractura se convierte en pura y ostensible
un doblez implacable derrite ríos anfibios y sonámbulos
los devaneos del metal pulverizan encordados y corazas