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La puedes encontrar correteando por la complu para
refugiarse apenas de la lluvia, con el pelo revuelto y destartalado,
o pateando las calles de Tribunal en busca de un lugar donde tomar el
té a deshoras.
La fuerza que tenemos en nuestra pluma se pregunta si somos capaces de penetrar en la oscuridad de la empresa, dejar fe de nuestro paso por el mundo, actualizar y reciclar el cliché de escritor bohemio. Cito, con todo el respeto: Yo también seré obvia. Esta vez
no me vais a pedir originalidad, ni lucidez, ni nada. A la mierda los
jodidos románticos, los geniales, los del siglo XIX. Voy a ir
al supermercado de la esquina y voy a comprar una rosa roja, una vulgar
rosa roja y voy a hacer cola en la caja de la cajera más guapa
para pagarla con un billete azul. Nada de regalos que se preparan con
tiempo, con astucia, con una tarjetita escrita para la ocasión.
Nada de olvidar fechas o decir que una sólo hace regalos cuando
le salen del corazón y no cuando lo manda El Corte Inglés. Ella cita y nombra títulos que son hechos y que suelen ser rehuídos por asco. No nos gusta escribir el nombre de una empresa en nuestra obra. No queremos darles publicidad. Bastante poder tienen ya. Y sin embargo, ¿no es nuestra escritura superior? ¿No están ellos bajo nuestras reflexiones, pues son parte de la realidad de la que escribimos? Es una batalla dura, y Sibisse nos demuestra que callando no ganamos nada. Por otro lado, y si seguimos leyéndola, encontraremos feministas reivindicaciones, ya que es mujer en lucha por las mujeres. EL MANIFIESTO DE LAS MUJERES MUTANTES Crecen escamas y colmillos Graznamos con voces aprendidas Entonces, animales brutales, Somos las que acunamos Es un feminismo no desaforado pero rayante en el insulto, a veces, para los hombres que, sin vernos directamente atacados, apreciamos con facilidad cómo admira Sibisse a las mujeres. Su cuerpo. Su esencia. Su poder creador y destructor. Aboga por un avance sistemático en la batalla, una carga frontal contra el remilgamiento hipócrita de las mujeres sumisas, más que contra el bruto asesino.
Es portadora de uno de los tesoros más bellos que se pueden heredar: una revista de arte y literatura. Su nombre es Lúnula, y Sibisse participa en su dirección y redacción. El último número, presentado en el Ateneo Obrero de Gijón, está dedicado a la Risa. En este marco, incluyó algunas adivinanzas escatológicas, que me parece bueno rescatar para este artículo:
Sibisse Rodríguez Sánchez nació en Oviedo el 11 de junio de 1979, en el mismo hospital donde a su tío le extrajeron los hierros que formaban su cuerpo después de aquel horrible accidente de tráfico en el que casi pierde la vida. De madre asturiana y padre canario, pasó su niñez dividida entre esas dos islas. Escribe poesía desde que tiene uso de razón, por tradición familiar y porque es el único lenguaje que considera verdadero. Su poética afincada en valores clásicos
se transformó el día que escuchó a Roger Wolfe
recitar Contra Jaime Gil de Biedma, lo mismo que su conciencia
estética dio un giro al encontrarse con las esculturas de Alberto
Giacometti en un museo de Venecia, o su amor por el jazz empezó
el día en que puso un disco de Billie Holiday. Antes de convertirse en un ser completamente nómada, nació y vivió 23 años de su vida en el Norte de España. Se dormía casi siempre escuchando la Sonatina de Rubén Darío y Las Mil y Una Noches. Ha ganado algún que otro premio y ha publicado algún que otro texto, pero no estamos aquí para escribir sobre premios ¿Verdad?
MÁS POEMAS DE SIBBISSE Y luego, mientras sigo pelando ajos, me pongo SANGRE EL PADRINO Baila desnudo Lararí larará, el loco es muy bajito. Aaaaaaaaaaaaahhhh aahhhh aaahh ahah ah Pega puñetazos Lararí larará, el loco baila y te tira
del pelo Se acuesta con su mamá Lararí larará ¡Putes! ¡Putes!
¡Putes!
ACCIÓN MUTANTE ![]() |
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