Es difícil hablar de lo que habla por si mismo.

Estoy recién llegada de la India y pretendo escribir sobre pintura y poesía, su interrelación. Pienso en poesía y pienso en los niños que se dispersan sobre la corriente de turistas, abriendo palmas inocentes y dañinas en busca de lo imposible, un coro desde los mandires que aproxima la paz, ojos que se cierran al ardor de las cenizas de los cuerpos incinerados del Ganges, la calma que retorna con el olor del incienso torturando la carne expuesta de los hombres. Lo luminoso baila entre perros esqueléticos, vacas sagradas pariendo convulsiones y mujeres bañándose a la orilla del río. Es un bote en la conciencia de lo inmenso navegando sin noción de tiempo, amaneciendo en la noche y por la tarde. Cantidad de aves rodean al bote y a las terrazas bellas adornadas de ratas e insectos. Ofrendas de sabores que no ocultan su atrevimiento. Estoy en el mismo mundo donde ocurre la fascinación y lo perfecto, la impúdica belleza de la herida expuesta, la mano cuajada y las cabras con sus ojos separados y prohibidos. La mayoría de estos hombres no ha leído nunca un poema, pero son el poema. La mayoría de estos hombres no acepta la posibilidad de considerar un Miguel Ángel obra de arte por el hecho de encontrarlo desnudo. Pero sus pies son necesariamente desnudos al entrar a los templos. He visto pinturas en todas las calles y en casi todos los hoteles pero esta pintura habla casi exclusivamente de sus dioses. No puedo negar que la representación de sus dioses son la poesía encontrada para explicar o transmitir un significado. Un hombre con veinte brazos es siempre una metáfora.


(Murales encontrados en las Jodhpur, Varanasi y Jaisalmer)

Es difícil hablar de lo que habla por si mismo.
Me resulta casi imposible hablar de pintura sin poesía o de poesía sin acercarme a la pintura. Tal vez por esa intima relación entre una y otra es que encontramos tantos poetas pintores o pintores poetas. Casos son los de (1) Jean Cocteau, , Enrique Molina, (2) William Blake, Khalil Gibran, (3) Michaux (“En pleno cielo/ la mesa de dibujo.”) y así hasta el infinito.

(1)
(2)

(3)


Como decía Frida Khalo, “pinto autorretratos porque soy el tema que mejor conozco”, así quería yo empezar hablando de mi misma. Para caminar sobre tierra más firme: Una vez hice un libro. Tenía imágenes de grabados y poesías. Quería que cada poema y cada imagen pudiera ser rescatada individualmente de la tormenta. Quería que no fueran meras ilustraciones sino que pudiera el poema repetir la temperatura y la intención del grabado y viceversa pero que no necesitaran uno del otro para decir ni ser interpretados. Quería probablemente lo imposible. Pero es que vi muchos libros ilustrados y esto no es una critica ni lo mío un logro. Hablo de lo que veo y de lo que quisiera ver. He visto maravillosos libros de artista, que son aquellas obras en formato de libro que contienen obras de arte y en algunos casos textos no necesariamente del autor del conjunto. Poetas inspirados por cuadros o hablando de pintores como lo ha hecho en Argentina Rolando Revagliatti, poesía visual y también pintores retratando poemas como en el caso del cubano Waldo Saavedra amante de los poemas de Silvio Rodríguez.

 


Encuentro cercano con la música III de Silvio Rodríguez.
Óleo sobre madera.
Waldo Saavedra


Mi intención en este espacio será entonces aportar con más detalle información e imágenes sobre aquellos que se dedican o dedicaron a la poesía y a la pintura. Y cito de nuevo a Michaux que hoy retorna incesante a mi cabeza: “Separado de la separación / vivo en un inmenso conjunto”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



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UN INMENSO CONJUNTO
(INTRODUCCIÓN O SALUDO)

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