Bajo la palabra pool y con anteojos, Cati Armas entrando en Inzomnio
Viaje al interior de una Ginebra Maldita (+ Humo Suburbano)


Salgo a las nueve de la noche de mi rutinaria caja china. Mi próximo destino: el Bar Pool Inzomnio, en Santos Lugares. Fuera de la Capital Federal, en la Provincia de Buenos Aires. Pero apenas en el límite. De límites, de eso se trata. Sé que a partir de las diez de la noche se reunirán dos grupos literarios y musicales para llevar a cabo un ciclo de poesía y blusanrol. “Maldita Ginebra”, con Héctor “El Vasco” Urruspuru, Richi “Matafuego” Pantuso y John “Lelo” Ponce, y “Humo Suburbano”, con Sergio “Xergito” Tonnela, Ivana Vitelli, La Zombi, Natalia “Bukowskiana” Iñíguez, Nora Fiñúken y Tim, en la compañía musical.
Llego pasadas las diez. Soy la primera. Aunque ya están Nancy y Alejandro (que prestan el local para la experiencia), las mozas y un perro que trata de morderse la cola.
Las mesas de pool, ya fueron corridas contra las paredes. Todavía hay murciélagos de hule colgando, telas de araña y máscaras de la noche anterior. Fue Halloween en el hemisferio norte y al parecer también en el oeste de la Provincia de Buenos Aires. Lo único estable es una foto del Indio Solari, de Los Redonditos de Ricota. Ji ji ji.

Urruspuru abre la noche de Maldita Ginebra + Humo Suburbano.
Foto Gentileza de Fede Iñíguez

A las diez y media llegan Urruspuru, Pantuso y Ponce, a cargo de la conducción musical. Es la primera vez que Maldita Ginebra abandona su casa en el Abasto. Se me presentan, saludan, sirven cerveza con cerveza y cerveza. Acomodan micrófonos e instrumentos, sin perder de vista los vasos. Arman la mesa en la que se leerá, se cantará, se transitará ese límite, justo en el límite entre el límite de la Capital Federal y el de la Provincia de Buenos Aires.
A las once llega Humo Suburbano. Este “colectivo de artistas”, como prefieren denominarse, llega en banda. Unidos por el fuego de la noche. Con ellos entran fanzines impresos artesanalmente. El grupo tiene, apenas, unos meses. Y también acude a la cerveza, esa vieja amiga. Entre pequeñas luces rojas doradas contra la noche.
Urruspuru abre la reunión que bautiza con el número “893” tocando la flauta. Pantuso lo sigue con un palo de lluvia en una mano y un vaso con cerveza en la otra. Y lee un poema de ”Maniera” en homenaje a uno de los músicos de Maldita Ginebra, fallecido este año, Marcelo Ciurlandi. Luego ataca con un poema andino, “Viento cordillerano”. Sube a escena Fernando Bogado y lee “Febo” (su sitio en la web se llama “Coghlan por Febo”), “Máquina de Dios” y “A Hernán Arias”. Hay aplausos. La noche va entrando en calor. Y se recalienta cuando Lucio Grecco asalta al público con su “Historia de Ayala”.

La Bukowskiana sacude la noche con Humo Suburbano. Foto Gentileza Fede Iñíguez
Vuelve Urruspuru. Lee “Manhattan” como quien cose y canta. Pantuso se acomoda y agita un par de blues. Urruspuru pasa a mi lado y me dice “somos caóticos, nos gusta el caos”, antes de presentar a “Humo Suburbano”.
El primero que hace Humo es Juan Borges. Dicta un homenaje a su trouppe con Tim en guitarra y Xergito en tambor. “Barrios enteros tomados de rehén por nuestra poesía, no venimos de academias mayúsculas, estamos hechos de grito/llanto/borrachera/ calles”. Ivana Vitelli muerde la noche con el cuento “Mientras no despierto” y dice mordiendo “desperté a las 7, no podía ser de otra manera. Comienza la rutina. Otra vez ese enfermero tan desagradable de la mañana, saludándome: ¡Hola vegetalito!”
Es tiempo de Natalia Bukowskiana Iñiguez. La Bukowskiana trepida, golpea, seduce. Nora Fiñúken hace “Licor de Frutillas”...”Cancelen mi suscripción a la resurrección, no quiero pólizas sin fondo que aseguran que todo va a salir bien”.

Ivana Vitelli muerde al público con un cuento. Foto Gentileza Fede Iñíguez
Urruspuru me presenta a Toto del Abasto. Toto se sienta a mi lado. Pide tinto vino tinto y algo de comer. Compartimos el vino, el pan, la noche y los secretos de la noche. Habla con entusiasmo de Maldita Ginebra en Rosario. Él es algo así como el Capo de Maldita tierras de Olmedo y el Che. Vuelve Xergito de Humo Suburbano y La Zombi (dibujo & plástica) lee lo suyo. No hay aplausos. Pero todo hierve otra vez con Victoria Palacios y Tania García Olmedo. Toto del Abasto añora, con poesía y vino en las venas, tiempos no tan lejanos en los que Maldita Ginebra hacía sus reuniones sin la presencia de otros grupos. Y todos llegaban mascando frutos del gran país del norte: Bolivia.

Fernando Bogado, uno de los más aplaudidos. Foto Gentileza Fede Iñíguez
Se acerca Ignacio “Baboseti” Vázquez, uno de los pioneros de Maldita Ginebra y es bautizado con abundante cerveza por Urruspuru. Son poetas que no le temen al líquido bendito. Más bien, todo lo contrario. Si los viera Moisés. Vázquez lee “Al inodoro presidencial”, “A una ex”, “Cuado tenga 64”, “Kiss” y “Divisiones de trabajo”. Toto del Abasto y Pantuso, con una mano dentro de un títere de La rana René, se hace presente en El Show de Los Muppets y pica carne con el gran poema “Amargados”...”porque nuestros héroes están muertos, desconcertados, porque los bandos se han mezclado, en un triste juego de simulación”.
Noche de alcohol, noche de Paz. Los integrantes de Humo Suburbano y Urruspuru resuelven bajo una luz muy roja, algún pequeño malentendido. Qué suerte, pienso.
Bukowksiana, Nora y Tania alternan sus lecturas. Toto del Abasto sentencia “parece que vamos bien, dormimos al perro...” Se refiere al malentendido. Qué suerte, vuelvo a pensar. Mientras todo rehierve, Lelo Ponce, Tim y Xergito improvisan. Anselmo Maciel lee junto con la gente. Son textos. Son luces. Son sombras. El resto charla, intercambia fanzines, vinos y otras bijouteries....El aroma es intenso y dulce, muy dulce. Amargo a la vez. ”Pero aquí estoy, tan solo en la vida, que mejor me voy....” remata Lelo Ponce, en honor al Carpo. Y como propia despedida, ya que sólo veinticinco días después, John “Lelo” Ponce se iría, pero de verdad. (El miércoles 26 de noviembre Jhon “Lelo” Ponce murió, y desde entonces es una ausencia que duele. Maldita Parca. Puta muerte. Siempre se lleva a los mejores).

John Lelo Ponce, última imagen registrada por Fede Iñíguez
John, cantando tan solo en la vida...que mejor me voy
Pasadas las tres Urruspuru da por terminada la noche poética. Agradece, tambalea, sonríe. Empieza otra historia. Otra música. La cumbia invade. Las mesas de pool vuelven solas a sus lugares de origen. Los más jóvenes danzan poseídos como Jim Morrison en la película de Oliver Stone pero, en este caso, al ritmo de Los Palmeras por ese bombón asesino, de ese bombón suculento…con ese bombón ¡casamiento! Los más grandes juegan al pool, como pueden. Con la puntería que va quedando, a esta altura de la noche.

Me voy. Algo mareada por el humo y el alcohol. Con historias sobre viejas reuniones de Maldita Ginebra. Historias contadas con melancolía, con alegría, con gracia plena. Noches de bruma y noches de striptease. Noches con masturbaciones públicas y botellazos. Noches con baldazos de cerveza y amapolas en el pelo. Con vidrios rotos y escupitajos. Noches de poesía y ardores. Nada de esto sucedió esta noche. Y a la vez, mágicamente, todo esto sucedió esta noche. Si somos lo que fuimos y seremos, esta noche se va conmigo, para siempre. Bajo la luna profunda de Santos Lugares, en el límite entre la Capital Federal y la Provincia de Buenos Aires.

data,
Juan Borges presentó “Noche Roja”, Ediciones Humo. Nora Fiñúken, “Andén de Adentro”, Ediciones The Followers. Ivana Vitelli “Me llaman Discépolo (poesía resentida)” y sus “Sueños Patafísicos”.

Y más data, en
www.humosuburbano.com.ar
www.coghlanporfebo.com.ar
www.trimalcionida.blogspot.com
www.patafisicosdreams.blogspot.com
www.malditaginebra.com.ar





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